domingo, 28 de abril de 2013

¿Que seres nos atacan de noche?, (historia real)

Hace unos días explique una historia que me ocurrió a mi hace muchísimos años, hoy día 14 de mayo 



vuelvo a actualizar el relato porque estas cosas ocurren desde tiempos inmemoriales y se ha hecho una película sobre el tema, os dejo el enlace. http://www.bloghorror.com/2013/05/shadow-people-2013.html.

Lo que os voy a contar me sucedió cuando contaba 5 o 6 años, estos acontecimientos los puedo contar porque aunque sucedieron a oscuras, me sucedieron despierto, y de madrugada, algunos médicos le han llamado a lo que me ocurrió la parálisis del sueño, yo considero que la mayoría de los médicos no tienen una base científica para resolver la cantidad de casos extraños que ocurren a personas de diferentes edades.

Un día cualquiera y estando en mi cama me desperté sobresaltado y me di cuenta que un ser pequeño avanzaba hacia mi, cuando estaba muy cerca comencé a gritar y mi madre encendió la luz, sudoroso contemple que aquello que estaba en mi cama había desaparecido y yo seguía despierto, aquello se considero un mal sueño, sin embargo nunca me olvide de aquello, ni de lo que ocurrió y hoy me atrevo a contarlo.

Diréis que porque cuento esto hoy, porque desde los 7 años tuve ataques epilépticos hasta los 14 años, los ataques eran siempre nocturnos, y nunca tuve conciencia de ellos, los médicos diagnosticaron, que tenia celos a mi hermana pequeña, pero no me queda conciencia de que eso pasara, y pienso que si nunca tuve conciencia de lo ocurrido, que pasaba cunando tenia esos ataques. Es posible que la ciencia pueda explicar o investigar la conjunción de dos cosas diferentes que ocurren de noche.



Es posible que no solo todo lo que nos ocurran sean sueños, o en si todo es culpa de nuestra mente que crea ese tipo de sensaciones. Hoy en día tengo 47 años tengo apnea del sueño, y puedo soñar con cosas que ocurren a mi alrededor, como el que alguien este viendo una película y yo este dormido.

Solo os digo hasta donde llega la ciencia y hasta donde la ficción.

Desde la más remota noche de los tiempos hasta nuestros días, fascinantes e increíbles historias de “apariciones” han recorrido la faz de la Tierra para alojarse en todas las culturas, épocas y creencias, deleitando a soñadores, románticos y poetas e inquietando a cronistas, historiadores, folkloristas y, actualmente, a los investigadores de lo paranormal. Un alto porcentaje de esta casuística ha tenido lugar mientras el asombrado observador se hallaba en su lecho de descanso, casi a punto de dormirse o segundos después de despertar.



APARICIONES DE ALCOBA

En la actualidad resurgen estas apariciones anómalas a las que, a falta de mejor nombre, hemos colocado el apelativo de “visitantes de dormitorio”. A pesar de que, como hemos señalado, no es un fenómeno propio de nuestro tiempo, sí lo es la interpretación que actualmente se le está dando, ya que lo enmarcamos -y parte de culpa la tenemos los investigadores- dentro de la fenomenología OVNI. Hoy, el tema OVNI está de moda y en él vertemos más fenómenos de la cuenta, en muchos casos por una malinterpretación del testigo y en otros por nuestras propias creencias personales, posturas incorrectas para tratar objetivamente un acontecimiento de esta magnitud.

Desde que inicié mis andanzas por el universo paracientífico he recogido inquietantes casos de “apariciones de alcoba”, caracterizadas, entre otros muchos fenómenos, por la aparición de “entidades” casi siempre antropomorfas, rodeadas de gran luminosidad y semitransparentes, siendo interpretadas por el perceptor como presencias de familiares fallecidos, fantasmas o espíritus, aunque hoy, tal vez por la influencia de ciertas lecturas, esta interpretación ha dado un tremendo vuelco. Así, en Norteamérica, los libros “Intruders”, de Budd Hopkins, y “Communion”, de Whitley Strieber, hangenerado una auténtica psicosis “alienígena”, viéndose en estas historias una intervención de criaturas extraterrestres con fines manipulatorios. Puestos a especular, o bien el fenómeno transforma su apariencia, dependiendo de los factores ambientales donde se manifiesta, o bien somos nosotros quienes lo adornamos con elementos del folklore popular. Sea lo que sea, la cuestión es que miles de personas sienten que en su hogar hay un inquilino que, al parecer, no es de este mundo. El trauma o inquietud que originan tales experiencias cambian radicalmente la vida de los testigos y su asimilación depende, en gran medida, del control psíquico, la seguridad en sí mismo y, sobre todo, de un equilibrado estado emocional. 


sábado, 6 de abril de 2013

¿Por qué utilizar el Pentágono para Inteligencia Militar?




Todos conocemos la existencia del pentágono como sede del departamento de defensa de los Estados Unidos de América, situado en el condado de Arlington Virginia. No vienes mal recordar que en el edificio trabajan más de 25.000 personas y que el ministerio de defensa de USA es el mayor propietario de terrenos del mundo con gran diferencia, sólo en USA tiene aproximadamente 12 millones de hectáreas y en el exterior unas 900 instalaciones militares declaradas y sus correspondientes terrenos, unas 300.000 viviendas en propiedad, y ni que decir el valor en transportes herramientas y armamento, el dinero que mueve en materiales, alimentación y demás actividades convierten en la institución y empresa más poderosa y rica del mundo con una diferencia abismal a cualquier otra, sólo hay que tener en cuenta que los terrenos en propiedad del pentágono superan en extensión a países como Portugal, Bulgaria, Hungría y Dinamarca entre otros.

La realidad de del valor patrimonial de los terrenos es un hecho que demuestra el poder de la figura geométrica “pentágono” es una realidad evidente, por ello el diseño y construcción del edificio sede del ministerio de defensa de los Estados Unidos de América se realizó representando el símbolo más poderoso conocido, el pentágono.



El pentágono es un polígono de 5 lados, en la antigüedad los pitagóricos ya consideraban los números como arquetipos divinos. Se consideraban los números en su sentido más hermético y esotérico como los principios que ordenaban la conciencia y originaban la posibilidad de existencia, los antiguos pensaban que el origen del universo se da cuando el “vacío” toma conciencia de la unidad y la consiguiente multiplicidad. Podríamos pensar que las matemáticas lo pueden explicar todo y seguramente es así, pero también podemos verlo de otra manera, la creación sigue unas pautas y reglas determinadas por los números en prioridad unos de otros según el sentido que tenga (o le dé) la propia creación.

La asociación que se hace entra las figuras geométricas y los números está recogida en los antiguos conocimientos secretos, hoy día tanto la numerología como la astrología las utilizan frecuentemente, siendo la astrología hoy día tan popular no es raro oír las palabras trígono, (correspondiente a la división de la circunferencia por 3), cuadratura al 4, o quintil un termino algo más desconocido que corresponde a la división por el número 5.

El número 5 esencialmente representa la inteligencia y en cierta medida al ser humano, pudiendo los 5 los vértices del ser humano, la cabeza los dos pies y las dos manos formar los vértices de dicho polígono de 5 lados tal y como representa Leonardo Da Vinci en el “Hombre de Vitrubio”, en el renacimiento algunas corrientes consideraban al hombre como la obra perfecta de la creación y por ello se le relaciona con el pentágono, y veamos el porque, en un polígono regular de 5 lados, las relación entre el dado del pentágono y la recta que une dos vértices consecutivos de éste guarda la proporción dorada o número áureo, también conocido como el número que sigue la naturaleza para alcanzar la perfección.


Está figura geométrica encierra muchos más misterios y la astrología nos puede mostrar algunos de ellos.

CICLO DE VENUS Y EL QUINTIL

El ángulo máximo que forman Venus y el Sol es de 47’8º esta elongación se produce cada 584 días, de forma que la nueva elongación de Venus se sitúa a 72º de la anterior, así que después de 5 elongaciones Venus recorre el circulo zodiacal de 360º, formando 5 vértices que marcan la figura del pentágono, este movimiento dado que Venus es un planeta más cercano al Sol que la Tierra en determinados momentos aparenta ir hacia atrás, de modo que, la representación gráfica de su movimiento se parece al dibujo de una rosa. No en vano “la rosa” representa en muchas tradiciones esotéricas al planeta Venus como símbolo de la belleza y perfección. Cada 8 años en su movimiento celeste
Vuelve a su misma posición zodiacal, este era un vuelve a su misma posición zodiacal, este era un vuelve a su misma posición zodiacal, este era un un planeta que recorre el circulo zodiacal y en su movimiento de retrogradación forma el dibujo de una rosa cada 72º dando lugar a 5 posiciones que unidas por una línea forman la figura del pentágono.

La Rosa es un de los grandes símbolos esotérico con un profundo significado, incluso algunas órdenes o movimientos esotéricos han elegido dicho simbolismo, la más popular la fraternidad rosacruz, pero también la Rosa ha sido elegida por partidos políticos como el PSOE aunque falta saber si dicha elección contenía en conciencia una intención esotérica, no obstante, la ROSA mantiene con el PENTAGONO una estrecha relación en cuanto a su significado, pues el pentágono como otras figuras geométricas tienes sus representantes en el reino vegetal (la rosa) y animal (el ser humano). Retomando la astrología encontramos al quintil de 72º resultados de dividir por 5 la circunferencia un aspecto considerado menor, los mayores son los que dividen por 1, 2 , 3 y 4, pero la división por 5 no parece haber tenido tanta importancia, esto se debe a que muy pocas cartas astrales poseen quintiles y biquintiles, ya que, el orbe que se le asignan a estos dos aspectos suele ser de 2º, la diferencia entre el quintil y el biquintil 144º (72ºx2) es un tema muy interesante.




El quintil surge de la división del 5 y tiene un significado más estático, representa cierto grado de equilibrio, orden y simetría.

El biquintil surge de la división del círculo por 5 más 1 (la elongación), el llamado quintil doble tiene un significado más dinámico, de optimización y perfección en la gestión del espacio con el máximo equilibrio y belleza, por ello representa la llamada proporción dorada o número áureo.

Por ello en astrología estos dos aspectos consideradores menores son portadores de profundos significados en una carta astral, y aunque probablemente su manifestación mundana sea escasa si lo es a un nivel interior y espiritual.





martes, 2 de abril de 2013

Ciencia o Religión, ¿Qué coincidencias existen en el principio del universo?




Conferencia del Rabino Iosef Bittón

Historia de los Principios
Vamos a comenzar.  Como dije, la Torá afirma que en el principio Dios creó los cielos y la tierra.  No vamos a hablar desde la fe.  En realidad, en el judaismo no existe el conocimiento "por la fe".  Vamos a enfocar este tema de la forma más científica posible: con evidencias, datos, hipótesis.
En primer lugar, tenemos que ubicarnos en lo que fue la antigua concepción humana del Universo, del cosmos.  La afirmación de la Torá, Bereshit, en el principio existió una creación divina, no fue nunca muy bien vista por la ciencia.  De hecho fue rechazada por los científicos de la antigüedad. 
Uno de los más grandes sabios que conoció la humanidad, cuyo pensamiento y ciencia rigieron el conocimiento científico del hombre durante siglos, fue Aristóteles.  Y Aristóteles describió un Mundo estable, finito, y eterno. Porque él, como nosotros, salía afuera y miraba el cielo y las estrellas y veía que los astros se desplazaban en órbitas aburridas, mecánicas y matemáticamente previsibles.  Entonces este Mundo, decía Aristóteles, siempre existió así como lo vemos ahora. No tuvo ningún "principio" y siempre seguirá siendo el mismo y por lo tanto "no hubo nadie que lo creara".  Incluso desde el punto de vista filosófico el dios -con minúsculas- de Aristóteles era un dios privado de voluntad.  Para Aristóteles el hecho de que existiera una creación reflejaría una modificación en Dios, y su dios era estable y por la misma proyección del universo, eterno, e inmutable. A Dios, según el pensamiento  aristotélico, no se le podría ocurrir de pronto  querer un universo.  Por lo tanto, ya sea desde el punto de vista físico y astronómico, como desde lo filosófico, Aristóteles y toda la ciencia desde él hasta nuestros días, sostuvieron que "Bereshit" no existió. El mundo era eterno.

La Edad Media registra innumerables discusiones de sabios judíos frente a sabios aristotélicos.  Los sabios aristotélicos demostraban “científicamente” que el mundo era eterno, y los sabios judíos, siempre a la defensiva, declaraban un tímido Bereshit, que entonces, era casi una proclamación de fe.

Quizás el paradigma de esta defensa lo representó el famoso Rabí Moshé Ben Maimón, que tanto hemos citado acá, a quien se le conoce como Rambam o Maimónides. Ese ilustre sabio, médico, filósofo y astrónomo, que tuvo el pueblo judío, es sin duda el modelo de inspiración de estas jornadas.  El fue quien discutió con los sabios aristotélicos manteniendo que el mundo había tenido un principio.  Y lo notable es que hasta bien entrado el siglo XX todavía la ciencia seguía afirmando que el mundo era finito y eterno, que no existió un "Bereshit". 



El descubrimiento de Andrómeda
¿Cuándo es que se descubre que el mundo tuvo un principio, que hubo un Bereshit, que el mundo no era eterno?  Hubo varios sabios y astrónomos, que con  telescopios cada vez más potentes empezaron a ver diferentes puntos de nuestra galaxia. Desde Galileo y Copérnico. Y por supuesto a partir de nuestro siglo XX, comenzaron a observar otras galaxias y vieron que éstas no se  desplazaban en órbitas, como hubiéramos esperado. Es decir, mientras que todos los astros y los cuerpos celestes de nuestra galaxia aparentemente sí se desplazaban de forma orbital, las galaxias no hacían lo mismo.  Vesto Slipher fue el primero que lo percibió, pero el científico que lo pudo verificar fue Edwin Hubble. (Hoy tenemos grandes y poderosos telescopios en su nombre).  Año 1925 más o menos, Hubble descubre una galaxia llamada Andrómeda. A través de una sofisticada medición  de la luz denominada "efecto doppler", (es una forma de medir la luz que va llegando de las galaxias más lejanas) él calculó que esa galaxia se estaba "alejando" de un punto de referencia establecido, a una velocidad astronómica.  E incluso descubre otra galaxia que está más lejos que Andrómeda, y que se aleja más rápido que Andrómeda, lo cual empieza a demostrar una imagen del universo hasta ahora desconocida.  Si pasamos la película para atrás, lo podremos entender...  La galaxia Andrómeda, a una velocidad 10 digamos, está en el punto A.  La otra galaxia a una velocidad 12, está en un punto B, más alejado, o sea que cuanto más rápida es la velocidad de la galaxia, más alejada está.  Por lo tanto si volvemos hacia atrás la película de todas las galaxias que se van alejando, llegaríamos a un punto en el cual todas las galaxias vuelven a un centro original, un punto. Y de aquí, un poco después, en el año 1946, el famoso científico George Gamow, elabora la teoría del Big Bang. Es decir, de que en realidad en un principio todo era una impresionantemente poderosa super-bola de fuego, decía Gamow, de energía, que al explotar dio origen a todas las galaxias, las mismas que hasta hoy se siguen dsplazando por efecto de esa primigenia explosión. 



Demasiado parecido a la Biblia...
A esta teoría, en sus principios, se opuso nada más y nada menos que el Prof. Albert Einstein. Y fíjense cuáles fueron los argumentos de él para oponerse.  El decía que esa teoría era muy sospechosa y que el "no quería caer en manos de sacerdotes".  ¿Porqué?  Porque Einstein entendió que demostrar que el universo tuvo un principio, era acercarse demasiado a una teología.
Si hubo un inicio, entonces alguien tuvo que iniciarlo. Ya que hay leyes físicas de conservación de masa y energía que no "permiten" que algo de pronto aparezca así, espontaneamente y de la nada.  

Previendo ésto, Einstein y todo un grupo de científicos con una orientación secular se negaron a aceptar esta teoría.  Incluso el mismo Einstein inventó la hipótesis de "la constante cosmológica" para explicar el fenomeno descubierto por Hubble -que después consideró como uno de los mas grandes errores de su carrera profesional. 
Pero la teoría del Big Bang  (a propósito, el nombre Big Bang lo puso un científico que no apoyaba esta teoría, llamado Fred Hoyle.  Este científico americano se burlaba de esta hipotesis y la bautizó "Big Bang" con un tono despectivo y burlón...) tenía que ser demostrada científicamente, no sólo por esa película hacia atrás, que podemos deducir, sino que se esperaba que esa explosión hubiera dejado como un "residuo" de su "onda expansiva", como cuando tiramos una piedrita en el agua... que teórica y matemáticamente, esas ondas se expanden ad eternum, nunca se acaban.  Entonces, esta teoría prevía que debería existir un tipo de ondas llamadas Kelvin, en una frecuencia de más o menos 3,5 grados.
En 1964, dos investigadores que trabajaban para la compañía Bell Telephone de Estados Unidos, Wilson y Penzias, haciendo experimentos con antenas para las instalaciones telefónicas  descubren esta radiación.  Descubren la radiación de Kelvin 3,5... ¡Una radiación constante y permanente en todo el Universo! Si ustedes la quieren ver, si



quieren percibir ese eco del Big Bang, lo pueden ver en sus Televisores. Cuando no sintonizan ningún canal,  ese ruido y esa lluvia en la pantalla, es nada más y nada menos, queridos amigos, que el eco original del Big Bang. Años después, hace relativamente poco, el satélite "Kobe" también registra la misma onda expansiva universal. Otro dato que también tenía que ser confirmado era la cantidad de nitrógeno y helio existente en el Universo, y también coincidió con lo que se calculaba desde la teoría del Big Bang. La cuestión es que a partir de estas dos confirmaciones ya ningún científico serio se atrevió a cuestionar el Big Bang. La teoría fue absolutamente aceptada.  Esto lo sabe todo el mundo... 



El fin de la gran conspiración
Mi gran pregunta es si ustedes sabían que la teoría del Big Bang era toda una confirmación del Bereshit, y la rotunda negación de aquello que la ciencia estuvo sosteniendo durante siglos. ¿Eran Ustedes concientes que el Big Bang representaba  la ratificación, por parte de la ciencia de que existió un principio, un Bereshit?
De qué recién en este siglo se afirma lo que la Torá ya había afirmado hace tanto tiempo...
El mundo no es eterno, el mundo tuvo un principio.  La ciencia lo llama Big Bang, nosotros lo llamamos Bereshit...
De la misma manera, lo que la ciencia denomina "radiación Kelvin 3,5" nosotros lo llamamos el eco de la creación divina... 

En las últimas décadas, varios científicos honestos de vanguardia, que no encuentran otra posible explicación de cómo de pronto surge algo de la nada y habiendo abandonado el modelo del universo estático, empiezan a hablar con un término que no tiene casi nada que ver con lo científico. Comienzan a mencionar el concepto
"Creación". 

Les voy a leer un pequeño párrafo de un libro que  recomiendo mucho. Es del Prof. Natan  Aviezer, de la Universidad de Bar Ilan. El libro se llama “Bereshit Bará” (En el principio  creó...) El autor escribe acerca de las coincidencias entre el relato bíblico de la creación y la descripción científica de la Cosmogonía, (el nacimiento del Cosmos). Está en castellano. Ha sido traducido hace muy poco tiempo.   Les voy a leer las citas que trae respecto a los científicos modernos que hablan de Creación.   Aviezer dice así, citando a prestigiosos científicos:  “La creación del universo ha llegado a ser un hecho científicamente aceptado. El desarrollo de la radioastronomía en los últimos años ha aumentado considerablemente nuestro conocimiento de partes distantes del universo.  Como resultado el origen violento y espontáneo del universo ha sido aceptado en forma general.  Parece ser acertado que hubo un tiempo definitivo de la creación” .
[Ver Bibliografía al final]. Quiero que entiendan, queridos amigos, qué significa la palabra Creación en el vocabulario de un científico. Es instructivo repasar algunas frases dichas por cosmólogos que son considerados líderes en su profesión.  ¿Quién conoce alguno de ellos?   Quizas el más famoso y popular de todos sea el inglés Stephen Hawking, que no es para nada un científico religioso. El escribió lo siguiente :  “El actual punto de vista de la Creación ocurre fuera del campo de las leyes conocidas de la física”. Lo dice en el libro de Stephen Hawking, “The Large scale Structure of Space Time”, Cambridge, 1973.  El Prof. Allan Guth, del Instituto Tecnológico de Massachussets, el Prof. Paul Steinhart, de la Universidad de Pennsilvania, escriben:  “El momento de la creación sigue aún sin ser explicado”, en una publicación que edita la prestigiosa revista “Scientific American” en 1984  hablando de creación. Los títulos de dos recientes libros de Cosmología -no de Teología-  son: “La creación”  y “El momento de la creación”.  Y finalmente, un reciente título publicado por las más prestigiosas revistas de investigación de física, lleva el siguiente título:  “La creación del Universo a partir de la nada”.  Todo esto nos hace replantearnos, yo creo que positivamente, cómo la ciencia o los científicos van descubriendo, en cierta forma, lo que la Torá afirmó hace mucho tiempo... 


Carta de lector
En la revista Newseek apareció el año pasado una editorial acerca del Big Bang. Las últimas descripciones del Big Bang a partir de las nuevas fotografías de los másmodernos satélites.  En el otro número del NewsWeek, hay una carta de un lector.  Resulta que en el artículo mencionado se habla de cómo la teoría del Big Bang explica o describe el surgimiento del mundo.  Entonces un señor llamado Walter Edgard, de Louisiana escribe lo siguiente:  "Estuve sorprendido de las fotografías que vi del periscopio Hubble.  ( En ese artículo se mostraban fotografías impresionantes de las galaxias, y se deducia cómo habría sido su comienzo y evolución...) Pero cuando leí la declaración de que en un momento dado, según la teoría del Big Bang, las luces del universo se encendieron le dije instintivamente a mi esposa: suena como Génesis, cuando Dios dijo:  “Que sea la luz” y surgió una explosión de luz.  Entonces pregunto: ¿Están los astrónomos gastando millones de dólares por algún tipo de descubrimiento que ya conocemos desde hace tantos siglos atrás?”  Esa es la interesante reflexión que hace este lector de la Newsweek. 


Hace muy poco tiempo atrás, en 1988, la NewsWeek presenta otra editorial con un título muy provocativo "Science finds God" = “La ciencia descubre a Dios”. También en este artículo se afirma lo que recién acabamos de decir, que el Big Bang es en realidad una corroboración del Bereshit.  Claro, insisto nuevamente en esa pregunta a la que no tengo respuesta.  ¡Así no nos lo enseñan en la escuela!  Al contrario, pareciera ser que al Big Bang se lo presenta  en oposición a Bereshit, como la alternativa laica para explicar el surgimiento del mundo. ¡Cuando en realidad es exactamente al revés!  El Big Bang es la primera (y por ahora mayor) confirmación científica de Bereshit.
Un científico moderno citado en este artículo dice: “Ha sido la ciencia, mi ciencia, la Cosmología, quien me ha acercado más a la conclusión de que el mundo es mucho más complicado que lo que la ciencia lo puede explicar.  Es únicamente a través de lo Sobrenatural que puedo llegar a entender el misterio de la existencia”. Es como si algo sorprendente estuviera pasando entre aquellos dos contrincantes, viejos contrincantes -la ciencia y la religión- parece que están encontrando un camino en común. Uno está ayudando a descubrir al otro.  Pero como dijimos, aquí esa información no nos llega...
En el artículo del Newsweek que les mencione se explica:  "George Gamow, a partir del Big Bang, describió la teoría de que el universo comenzó a partir de una primera explosión, una creación o un surgimiento  instantáneo... la teoría del Big Bang, abre las puertas para la idea de un Creador".  Lejos, muy lejos de que el Big Bang sea una teoría de exclusión de Dios, es una teoría que confirma Bereshit.



Teología subjuntiva
Quisiera analizar ahora, no las similitudes, sino lo que aparentemente son las grandes diferencias entre el Big bang y el relato bíblico de la Creación: el primer tema es el tiempo "cuándo, cuánto hace que surgió/fue creado el Mundo" 
Veamos si son insalvables las diferencias entre la Torá y la teoría del Big Bang. 
La ciencia dice que el Big Bang ocurrió hace 15.000 millones de años.  La Torá dice: 5760 años... Bueno, la diferencia no es tan pequeña como para atribuirla a un mero error de cálculo... Es decir, aquí tenemos una distancia abismal entre una y otra postura, un punto de desencuentro muy grande.  Veamos si es posible encontrar una forma deconsonacia entre ambos puntos...
Para ello quiero describir, compartir con ustedes, dos pensamientos que creo nos ayudarán a entender qué significa esto de los tiempos distintos.  Antes quisera contarles lo que una investigadora americana, Nancy Murphy, propone para el estudio de las ciencias y de la Teología, genralmente excluída,  en los niveles de educación media y académica: ella propone una Teología Subjuntiva.  ¿Qué significa "La Teología Subjuntiva"?  Una manera de plantear las verdades teológicas de manera teórica y confrontarlas de ese modo con el conocimiento científico moderno. Una presentación de la teología que no sea indicativa y mucho menos imperativa. Subjuntiva significa “si fuera qué... si hubiera existido, por ejemplo, una creación.” 
Yo voy a hacer uso de la misma estrategia para explicarles a ustedes cómo puede funcionar esto de las diferencias de cálculo de edades entre el Big Bang y la Torá.  Si por ejemplo "suponemos" la creación y partimos de que Dios acaba de crear hace un minuto al primer hombre. Y ahora tratamos de visualizar este escenario ¿Cómo imaginamos al primer hombre creado por Dios? ¿Lo creó como un bebé recién nacido o como un adulto? Ustedes, aunque sea intuitivamente ¿qué dirían? Seguramente pensaran que no lo creo como un bebe porque de esa manera no hubiera podido sobrevivir.  El Midrash, es decir la parte no Halájica del Talmud afirma, que Dios creó al hombre ya desarrollado, con un cuerpo de unos 20 años.   Ahora imaginemos que a través del túnel del tiempo viajamos hasta ese primer minuto de la creación del hombre.  Estamos allí, frente a frente, con Adam, con el primer hombre de la creación. Y asumiendo lo que dice el Midrash, este hombre (¿sin ombligo?) tiene el cuerpo de un joven. Supongamos que somos científicos y nuestra misión desde el futuro es investigar la edad de este hombre.  Llegamos un minuto después que fue creado. Ya no está Dios "explicitamente" presente. (¡Como ahora!). Ustedes como científicos ¿qué edad le atribuiríana este individuo? Creo que ninguno de nosotros se atrevería a pensar que este joven tiene sólo un día de vida, ya que como científicos tenemos que basarnos exclusivamente en los datos que tenemos frente a nosotros.
Entonces más o menos estimaremos que este hombre tiene... digamos entre 18 y 22 años.  La pregunta es si estaremos equivocados al atribuírle al primer hombre esa edad. ¿Sí o no? En realidad "Sí y no".  Desde el punto de vista científico NO estamos equivocados, porque el individuo en cuestión posee un cuerpo de 20 años. Pero desde el punto de vista de la realidad que asumimos, o sea nuestra Teología Subjuntiva estaremos muy equivocados, porque este hombre tiene un minuto de vida.  Es decir que en general, si suponemos la creación, si partimos del supuesto de la creación, se presentan ante nosotros dos formas de medir el tiempo totalmente distintas, y en cierta forma las dos correctas.  Tomando en cuenta las reglas de juego de la ciencia, no puedo esperar que los científicos digan otra cosa, porque lo que la ciencia no ve, no detecta y no mide (en este caso el fenómeno de la Creación) no puede considerar.  La ciencia  sólo puede trabajar con los elementos que tiene frente a sí, nada más.  ¿De que podríamos culpar a un científico si nos dice que ese hombre, que Adam, tiene 20 años?
Pensemos ahora, por ejemplo, en la edad de una cadena montañosa.  Imaginemos que Dios dijo:  “Que sea la cadena montañosa”.  Y en un minuto se crea la cadena montañosa.  Un científico que se presente en ese momento nos va a decir:  Bueno, esta cadena montañosa tiene, digamos, un millón de años. Ya que es el tiempo que le llevaría a los movimientos sismícos y geológicos hacer surgir una cadena de montañas.
Nuevamente, por un lado -internamente- tiene un millón de años, pero fue creada ayer. Alguien puede decir: la luz de esa estrella tardaría cinco millones de años en llegar a la tierra.  Es verdad.  Entonces ¿cuántos años tiene esa estrella?  ¡Por lo menos cinco millones de años! Pero si suponemos que Dios la creó "ayer" con la luz ya sobre la tierra, estaríamos midiendo simplemente cuánto tiempo le hubiera llevado a la luz llegar si no hubiera sido creada así por Dios.  Un último ejemplo.  Si suponemos la creación, volvemos a los primeros días, cortamos un árbol y encontramos que tiene 50 anillos, como científicos vamos a afirmar que tiene 50 años, aunque en realidad puede ser que tenga un solo un día.  


¿Quién da más?
En conclusión, la cuestión es si consideramos la creación o excluimos la creación.  Si suponemos la creación, las edades casi "necesariamente" se van a medir de dos formas muy distintas. 
Entonces, a mí como judío, no me preocupa que la ciencia afirme que el mundo tiene seis mil millones de años o más.  En realidad para mí, los científicos estarían describiendo cuánto tiempo le hubiera llevado al mundo llegar a lo que fue si no hubiera sido creado por Dios.  Nada más que eso.
Dios dijo:  "Que sea la luz y fue la luz”. El Todopoderoso pudo haber creado todo el inmenso Universo que existe en un breve instante .  Si la ciencia calcula que para que eso sucediera, para que surja este Universo "si no hubiera mediado la creación" habrían tenido que pasar quince mil millones de años, es un tema de la ciencia y es una conclusión correcta desde el punto de vista de la ciencia, dadas sus reglas del juego.  Pero esa medición de tiempo científica es teológicamente irrelevante y no representa ninguna contradicción al relato bíblico de "la creacíon". 



Relatividad
Para profundizar un poquito más, no mucho, porque no tengo los conocimientos para hacerlo, veamos lo que Einstein nos ha enseñado acerca del tema "tiempo". Creo que es una idea muy valiosa para entender el fenómeno Bereshit y los seis primeros días de la creación.  Einstein descubrió lo que Newton no sabía.  Newton afirmó que el tiempo en todos lados, en todas las circunstancias, transcurría de la misma manera.  La gran y  célebre teoría de la relatividad de Einstein define que el tiempo es relativo.  No pasa de igual forma en todos lados.  Les voy a dar un ejemplo muy famoso: el de dos gemelos que nacen juntos.  Uno de los gemelos sale hacia el espacio en una cápsula a una velocidad que se aproxima a la de la luz y vuelve después de 90 años, tiempo-tierra.  El gemelo que está acá ya lleva su bastón, y el que regresa está todavía con chupete y sus pañales.  Esto es ciencia, no es  ficción.  (Nada más que es muy teórico hablar de alcanzar la velocidad de la luz...) Y en teoría es absolutamente cierto.  Einstein nos asegura que el transcurso del tiempo depende del  marco de referencia, el tiempo no pasa en todos lados de la misma forma.  En ninguna estrella pasa el tiempo igual que en la otra estrella, porque el tiempo depende de dos variables.  Una es la velocidad, como en el caso de los gemelos y la otra es la gravedad, o sea la masa (en realidad una está relacionada con la otra, pero eso es más complicado...). Estas son las dos variables que afectan el transcurrir del tiempo.   Por lo tanto -dice Gerald Schroeder, un científico que escribió un libro fabuloso llamado “Génesis y el Big Bang”- : en esos seis días de la creación, ¿quién estableció el marco para la medición del tiempo?  El hombre todavía no había sido creado. El marco de tiempo no tiene porque haber sido el humano, nuestro actual reloj. 
El día lo fijamos en función del sol, y según la Torá el sol no fue creado hasta el cuarto día.  Y sin embargo la Torá me habla del día Uno y del día Dos.  Es posible entonces, que cuando la Torá habla de un día, se esté refiriendo a un día de acuerdo al " reloj del Todopoderoso" lo que no  tiene que equivaler a una jornada de veinticuatro horas. Es más: al no haber sol, ese día tendría que haber sido "necesariamente" distinto a un día "normal".  
En un marco de tiempo "divino" los acontecimientos pueden ocurrir a otra velocidad...  Aunque resulte un poco vertiginoso, imaginense el surgimiento de una montaña, por la voluntad de Dios, en unos cuantos segundos.
Por supuesto que en nuestro reloj estarían transcurriendo millones de años "simultaneamente"... La relatividad del tiempo, la comprensión de que el tiempo puede transcurrir y/o ser medido de formas distintas, contribuye notablemente a nuestra comprensión del fenómeno Bereshit...  nos ayuda a entender un poco más el hecho de que esta disparidad de edades no se excluyen...
Hay una canción en ladino que los judíos sefaradíes conocen bien, que se llama “A la una yo nací”. Y dice más o menos así:  "A la una yo nací, a las dos me engrandecí, a las tres tomé amante (es decir, mujer, esposa), a las cuatro me casí (me casé...) Es una canción basada en un Midrash, que habla de Adam, el primer hombre. Según nuestro Midrash, en el mismo sexto día de la creación, el hombre fue creado en la primera hora, en la segunda hora creció, en la tercera hora el hombre tomó a su mujer, en la cuarta hora la desposó y en la quinta hora tuvo un hijo etc etc. Y hasta el mismo episodio de la fruta de árbol prohibido, todo ocurrió ese mismo sexto día. Estoy hablando de una fuente que tiene al menos 1800 de años de antigüedad. Un texto en el cual los Sabios mencionan un fenómeno sumamente parecido a de los "tiempos relativos" de Einstein y justamente durante uno de los seis días de la creación, algo que seguramente habrá sonado absolutamente escandaloso o fantasioso durante siglos. Y que hoy -gracias a la ciencia- podemos apreciar con otros ojos.



El tema bíblico
Para finalizar la pregunta del "Cómo". Primero, una aclaración importantísima.  En verdad la Torá no es un libro de ciencia.  ¿Por qué? Porque hubiera sido un tremendo desperdicio que Dios revelara algo que el hombre puede llegar a conocer por sus propios medios.  A la verdad científica el hombre puede llegar por su propios medios, por su propio conocimiento.  Lo verdadero y lo falso es demostrable.   La Torá es un libro del bien y del mal, para lo cual el hombre es éticamente impotente, como ya lo ha demostrado la filosofía moderna.  Al bien y al mal no se llega por consenso o por demostración.  La Torá es un libro de ética. Una ley para la vida del pueblo judío. Por lo tanto, los comentaristas dicen que cuando en la Torá se nos relata la creación, no es para describirnos "cómo" fueron los mecanismos científicos o cosmológicos que Dios puso en marcha y ejecutó, porque eso es en cierta manera irrelevante para la existencia del hombre y es esencialmente tarea de la ciencia descubrirlo...  ¿Cuál es entonces el principal mensaje del relato bíblico de la creación, se preguntan los comentaristas hebreos?  Tomemos el primer versículo de la Torá: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra". ¿Qué nos quiere enseñar este versículo?  El mensaje principal no es: "En el principio", lo trascendente no es cuándo fue creado el Mundo. Ni tampoco es "Cómo", si a partir de algo preexistente o ex nihilo. Creo que lo trascendente tal como nos transmite el Midrash y lo registra el gran comentarista clásico Rashi, es que el mundo fue creado por Dios. El tema es "Quién lo creó". Y creo que esto sí es relevante: si somos seres creados por una inteligencia superior y con un destino, o si somos los bisnietos de los chimpancés, simples mutaciones genéticas con una gran dosis de suerte.   Este es el gran mensaje.  Yo podría irme esta noche a dormir sin ningún problema, sin saber exactamente si el mundo tiene 14.500 millones o 15.500 millones de años, pero no creo que podamos ir muy fácilmente a dormir si no tenemos resuelta la gran pregunta: si somos seres creados por Dios o si descendemos de los orangutanes.  Es una gran diferencia ¿Verdad? No da lo mismo una respuesta que la otra. Hay una cuestión absolutamente existencial de por medio. Bueno, ese es el mensaje fundamental de la Torá.




Fisiología o embriología
Otro punto: Maimónides dice que nos sería imposible saber "cómo" Dios creó el mundo. Y que todo esfuerzo humano para llegar a conocer de forma definitiva el cómo de la Creación es estéril.  Stephen Hawking tiene esas pretensiones.  Llegar a saber exactamente todos los misterios de la Creación.  En verdad él y otros científicos de esas escuelas neopositivistas -como dicen algunos filósofos- se refiere a Dios como a un hermano mayor, como alguien fácilmente aprehensible. Para nosotros, los judíos,  se considera todo un antropomorfismo intelectual pensar que podemos acceder a la mente de Dios. Eso está más allá de nuestra limitadísima posibilidad humana.  Maimónides estableció una teoría del conocimiento de Dios vía negativa. Saber lo que Dios no es, sin afirmar nada de Él, como cuando negamos la corporalidad  de Dios, pero dejémoslo allí. Volviendo a lo nuestro, cuando Maimónides discutía con los sabios aristotélicos respecto a  si el mundo era eterno o había sido creado, decía que tenemos un insuperable problema epistemológico: nuestro desconocimiento total de las condiciones iniciales de la creación. 
Por ejemplo, en el segundo versículo de Bereshit dice VehaArets Haieta Tohu vaBohu, " Y la tierra  era caos y desorden..." Porque aún no estaban establecidas las mínimas leyes físicas.  Fíjense qué interesante.  ¿Qué es lo primero que crea Dios?  Coincidiendo con el Big Bang: La luz, que en hebreo se dice OR.  Ustedes saben que luz y energía son lo mismo -radiación electromagnética-  en diferentes variaciones.  ¿Y qué es lo próximo que hace Dios luego de crear la luz?  Distingue la luz de la oscuridad.  ¿Qué gran cosa hizo el Todopoderoso al "separar" la luz de la oscuridad?  Porque en verdad cuando no hay luz, automáticamente hay oscuridad...
Dios estableció justamente esa ley, que hoy nos parece automática.  Según nuestros Sabios, antes de esta separación "Or vaJoshej Haiu Meshameshim beIrbubia" "la luz y la oscuridad eran simultaneas". Algo que hoy nos resulta imposible concebir... ya que nuestra mente se ha estructurado "definitivamente" de acuerdo a esta realidad.
Vale decir que hasta esa ley física primordial, cuya ausencia no podemos concebir, fue establecida según  nuestra Torá en ese momento. Durante los primeros días, las leyes físicas que conocemos hoy no existían. Como ya lo explicamos, al parecer hasta el transcurrir del tiempo era totalmente distinto al nuestro.  Y así fue hasta el Shabat.  El Shabat establece el final de Maase Bereshit, del "fenómeno de la creación". 
Dice Maimónides que querer entender cómo fue la creación es imposible. Y nos da un ejemplo: imaginemos un niño abandonado en una isla desierta. Que vive allí sin haber conocido a una mujer. Al cabo de unos años es rescatado y le preguntan ¿Cómo crees haber nacido? Y el dice:  Bueno, yo creo que habré sido chiquitito, muy chiquito y habré ido creciendo lentamente. Si le dijeran a él que en verdad estuvo en un vientre, viviendo dentro de una panza humana, él se resistiría a creerlo. Diría que no es  posible, porque dentro de un vientre no se puede comer ni beber, no se puede respirar... Y sin respirar y sin comer no se puede vivir. Él no podría aceptar -y mucho menos concebir por si mismo- la idea del embarazo.  ¿Porqué?  Porque desde la fisiología no se puede deducir la embriología.  Son dos sistemas distintos, en gran medida "excluyentes".  En la fisiología se respira de una forma y en la embriología de una forma distinta. Si no conociéramos la embriología, jamás la podríamos adivinar. Y si  nos basaramos en nuestra conocida fisiología para hacerlo, nos equivocaríamos más todavía.  Dice entonces Maimónides:  “No conocemos la embriología del universo -aquello que aconteció en los seis primeros días- y jamás la podríamos deducir. Pues al querer hacerlo, sólo estaríamos proyectando los elementos que conocemos sobre un sistema que desconocemos. 
  Ahí tal vez tenemos el límite. Nuestro absoluto desconocimiento de las condiciones iniciales de la Creación, nuestra ignorancia definitiva dela gestación del Cosmos.
En conclusión, en este segundo aspecto no podemos discutir con lo que afirme el Big Bang respecto a cómo fue surgiendo el Universo. Primero porque la Torá no le dedica una descripción ya que no lo considera relevantede y segundo porque conocemos nuestra limitacíon cognitiva para acceder a la embriología del Universo y a sus condiciones iniciales.
Estas condiciones iniciales concluyen en Shabat. 


Shabat Shalom!
Queridos amigos, me conformaría si ustedes salen hoy sabiendo que el Shabat no es un día de descanso.  Es una de las confusiones más grandes que la gente tiene en su mente.  Shabat no es el día de descanso.  Dios no descansó, porque no necesita descansar.  Shabat es el día en que Dios "Cesó de crear".  Esa es justamente la traducción correcta de la palabra "Shabat":  cesó, terminó, en este caso: dejó de crear.  El Shabat establece el final de la embriología del universo.  Con el Shabat llega el final de toda esa "evolución", dirigida por Dios, desde los orígenes de la vida hasta la creación del hombre.  En Shabat comienza a regir nuestro reloj humano, el tiempo que conocemos ahora y las leyes físicas que hoy nos  gobiernan.  Ese es el sentido del Shabat como "Zejer leMaase Bereshit" "en homenaje al fenómeno de la Creación". Otros pueblos celebran la creación recordando el primer dia, el domingo, o el día en el cual fue creado el hombre, el viernes. Pero los judíos, para celebrar e indicar que la creación ha sido un fenómeno, un milagro único, lo hacemos a través del Shabat.  El Shabat, cuando el Creador concluye su actividad gestadora, es lo que afirma que la creación fue algo "único" que no se va a repetir otra vez.  Celebramos la creación el día que Dios cesó de crear y de esa forma estableció lo excluyente de este milagro y lo exclusivo de esos seis días divinos. 





martes, 26 de marzo de 2013

¿Porque estamos en esta crisis? ¿ y que fuerzas la provocan ?



En 1954, muchos de los hombres más poderosos del mundo se reunieron por primera vez bajo el patrocinio de la familia real de Holanda y la familia Rockefeller en el lujoso Hotel Bilderberg, en la pequeña población de Ooesterbeck. Durante un fin de semana debatieron sobre el futuro del mundo.
Al acabar las sesiones, decidieron reunirse todos los años con el fin de intercambiar ideas y analizar la evolución internacional. Se bautizaron a sí mismos como Club Bilderberg y, desde entonces, año tras año se reúnen durante un fin de semana en algún hotel del mundo para decidir el futuro de la humanidad.

Entre los miembros actuales de este selecto club se encuentran Hill Clinton, Paul Wolfowitz, Henry Kissinger, David Rockefeller, Angela Merkel, Jacques Chirac, Donald Rumsfeld, Tony Blair y George Soros, además de muchos otros jefes de gobierno, empresarios, políticos, banqueros, periodistas y españoles de primer nivel como Rodrigo Rato, Matías Rodríguez Inciarte, Juan Luis Cebrián, Joaquín Almudia, Pedro Solbes, Loyola de Palacios, Joseph Borrell, Jaime Carvajal de Urquijo y Javier Solana. El Club Bilderberg no es una sociedad secreta. Tampoco se trata de una nueva teoría conspirativa sobre el dominio del mundo. El Club Bilderberg es algo totalmente real y tangible. Existe como institución oficial y se han publicado algunos artículos sobre él. La prestigiosa BBC británica, por ejemplo, le dedicó su atención el 27 de septiembre de 2005. Sin embargo, en más de cincuenta años de reuniones en las que el poder y el dinero se han concentrado en un mismo momento y en un solo lugar, jamás se ha filtrado ninguna clase de información sobre lo que se debate en el Club Bilderberg. La prensa nunca ha podido entrar a las deliberaciones ni ha emitido ningún comunicado sobre las conclusiones a las que han llegado los asistentes. Tampoco ha hecho pública ninguna acta con el orden del día.
Directivos del propio Club Bilderberg han afirmado que esa discreción es necesaria para que quienes participan en los debates puedan hablar con libertad sin ver reflejadas sus declaraciones en los periódicos. Esa discreción, sin duda, permite que el Club Bilderberg delibere con mayor libertad. Pero eso, sin embargo, no corresponde a la pregunta fundamental: ¿sobre qué hablan los más poderosos del mundo en esas reuniones?






En cualquier democracia moderna se protege el derecho a la intimidad. ¿Pero el público no tiene derecho a saber de qué hablan los más importantes presidentes, primeros ministros, reyes y reinas de todas las casas europeas cuando se reúnen con los empresarios y banqueros más ricos de sus respectivos países? ¿Qué ganarías tienen los ciudadanos de que el Club Bilderberg no es un centro de tráfico de influencias y de cabildeo si no se les permite conocer de qué hablan allí sus representantes? ¿Por qué el foro de Davos y las reuniones del G8 aparecen en las potadas de todos los periódicos y se permite el ingreso de miles y miles de periodistas? ¿Por qué nadie cubre las reuniones del Club Bilderberg, a pesar de que a ellas asisten regularmente los presidentes de entidades financieras como el Fondo Monetario Internacional, el banco Mundial, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, presidentes de las empresas más poderosas del mundo como Daimler-Chrysler, Coca Cola, PepsiCo, Ford, General Motors, Novartis, Astra-Zeneca, British Petroleum, Shell, Chase Manhattan Bank, UBS Warburg, Soros Fund Management, Kissinger Associates, Nokia, Motorota, Ericsson, American Express, France Telecom, German Telecom, British Telecom, Goldman Sachs, Lazard Frères, Deutsche Bank, JP MOrgan, Xerox, Microsoft, Oracle, EADS, secretarios de Defensa y vicepresidentes de Estados Unidos, representantes de comités nacionales democráticos y republicanos estadounidenses, directores de la CIA y del FBI, secretarios generales de la OTAN, todos los comisarios europeos, senadores y congresistas estadounidenses, primeros ministros europeos y líderes de los partidos de la oposición, gobernadores de todos los bancos centrales de todos los países europeos, los principales editores y los directores de los periódicos más importantes del mundo? Resulta sorprendente que pocos medios consideren que una concentración de personalidades así no sea noticia cuando, en cambio, cualquier viaje de algunos de ellos en solitario suele llegar a los titulares de las noticias en televisión.






Que había y que se decían tras las puertas cerradas de los lujosos hoteles en los que el Club Bilderberg se reunía. Y lo que descubrí me puso los pelos de punta. Más allá de ser un centro de influencia, el Club Bilderberg es el Gobierno Mundial a la sombra: es el que decide, con un secretismo total en sus reuniones anuales, cómo se llevarán a cabo sus planes. Los secretos del Club Bilderberg se adentran en las reuniones confidenciales y explica por qué un grupo formado por políticos, empresarios, banqueros e individuos poderosos formaron la sociedad secreta con más poder en el mundo. Los secretos del Club Bilderberg incluyen fotografías y documentos inéditos de las reuniones y, además, detalla las acciones pasadas, presentes y futuras de sus miembros. Como escribió en su novela Coningsby el primer ministro de Inglaterra Bejamin Disraeli: «El mundo está gobernado por personajes que no pueden ni imaginar aquellos cuyos ojos no penetran entre los bastidores».

El 11 de septiembre de 2001, el Club Bilderberg, como muestra inequívocamente este libro, continuo una guerra que «no tendrá fin mientras vivamos». Esa guerra no se libra en aras de la justicia, sino que su único fin es el petróleo. Quien la gane controlará los últimos vestigios de las reservas de petróleo y gas natural de la Tierra. La raza humana libre está en peligro de extinción y los bilderbergers lo saben muy bien. De ahí las «guerras sin fin» en Afganistán , Irak, Sudán e Irán; las que se libran en el mar Caspio y las que se librarán contra Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Siria y Venezuela dentro de muy poco tiempo. Todo forma parte de un conflicto global cuyo fin es controlar la Humanidad. Quienes controlan el petróleo controlan la Tierra. Y el Gobierno Mundial Único-Nuevo Orden Mundial se aprovecha de todos los recursos tecnológicos disponibles para dominar al reticente mundo. El objetivo final de esta pesadilla es un futuro que transformará la Tierra en un planeta-prisión mediante un mercado globalizado, controlado por un Gobierno Mundial Único, vigilado por un Ejército Mundial Unido, regulado económicamente por un Banco Mundial y habitado por una población controlada por microchips y cuyas necesidades vitales se habrán reducido al materialismo y la supervivencia: trabajar, comprar, procrear, dormir, todo conectado a un ordenador global que supervisará cada uno de nuestros movimientos. En este inminente e incierto futuro, el pueblo cree que algo malvado está al acecho, en las sombras, esperando la oportunidad de abalanzarse, aguardando el momento oportuno. Podemos sentir su escalofriante presencia. A la mayoría de la gente le gustaría ignorarlo, pero ya no puede hacerlo. Ese «algo» se ha introducido lentamente de manera sigilosa y forzada en nuestra conciencia y en nuestra psique colectiva. En este libro demuestro qué es ese «algo» y relevo sus planes apocalípticos. También descorro el velo del lucrativo tráfico mundial de drogas y explico cómo los bilderbergers se encargan de gestionarlo. Al contrario de lo que nos han contado, la guerra en Kosovo no se libró en pro de la libertad, sino por una cuestión de drogas. La economía global asociada a las drogas genera por año, en efectivo líquido, cerca de
700.000 millones de dólares.






¿Quiénes se benefician? Las familias más opulentas y poderosas del mundo,  Slobodan Milosevic era un líder bruto, pero se le quitó de en medio y, finalmente, fue asesinado porque el Imperio necesitaba beneficios ilimitados. Como el 80% de la heroína que entra en Europa lo hace a través de Kosovo, Yugoslavia estaba condenada a desaparecer. También nos han dicho que Osama bin Laden y sus terroristas de Al Qaeda fueron quienes perpetraron los atentados del 11-S. Como el mundo estaba horrorizado, nosotros quisimos creer en otra mentira. El 11-S, tal como pongo de manifiesto en el penúltimo capítulo, guardó relación con el negocio del petróleo, o más bien con su falta, como un requisito previo y necesario para una Guerra Total que nos llevará a la Esclavitud Total que nos espera con los brazos abiertos.

Sin embargo, a escala mundial está despertándose la conciencia general, dado que el pueblo está empezando a vislumbrar su irracionalidad; esta concienciación está empezando a capacitar nuestro aprendizaje y nuestra comprensión colectiva. Verás, nos han dicho que, para alguien que no es un entendido en la materia, los acontecimientos mundiales son demasiado difíciles de comprender. ¡Mentían! Nos han dicho que los secretos nacionales deben protegerse celosamente. ¡Claro que sí! Ningún gobierno desea que sus ciudadanos descubran que los mejores y más brillantes compatriotas se dedican al tráfico de drogas, participan en saqueos masivos del planeta, en secuestros y asesinatos. Yo lo hago por ellos. Conocerás quién trafica con drogas y por qué, quién asesina y quién extrae beneficios de esa gigantesca y omnipresente estafa que se conoce como política. Pero todavía hay esperanza. Los pueblos no deberían temer a sus gobiernos. Los gobiernos, a partir de ahora, deberán empezar a temer a sus pueblos.






Los caminos que sigamos ahora determinarán el futuro de la Humanidad si atravesamos el siglo XXI como un Estado policial electrónico global o como seres humanos libres a causa de una concienciación masiva que tenga lugar en Estados Unidos, y en el resto del mundo libre, ante las actividades criminales de la élite global."

El misterio de la lluvia en Semana Santa




El Concilio de Nicea del año 325 se decidió que la Pascua de Resurrección fuera el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena tras el equinoccio de primavera, y por ello la celebración de la Semana Santa puede cambiar de un año a otro, pero siempre se dará entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Es decir, en pleno comienzo de la primavera. Y ahí está la causa de que esos días sean, no sólo más o menos lluviosos, sino sobre todo más difícil de pronosticar.


En esos días comenzamos a ganar horas de sol que ya va incidiendo con más eficacia por lo que se inyecta más energía en un sistema que no ha perdido aún los elementos del frío inverno.



Son días de gran inestabilidad, con una  dinámica atmosférica en transición que depara un tiempo muy cambiante. No es raro que llueva esos días en nuestro país, pero es más difícil 'cazar' las lluvias con una semana o más de antelación cuando el tiempo de pasado mañana ya puede que sea distinto al que te he pronosticado desde hoy.


Existen razones científicas: se trata de una fiesta móvil que cada año cae en una fecha diferente porque la Pascua es el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena tras el 21 de marzo. Así, el Domingo de Ramos es siempre el domingo anterior a dicha Luna. Por ello, esta celebración puede oscilar entre finales de Marzo y Abril. En el equinoccio de primavera, donde los días son más largos que las noches, es habitual un tiempo inestable y lluvioso, con cambios súbitos. Además, a comienzos de la primavera se suele producir el fenómeno de la 'gota fría'.



Esta y otras cosas mas unidas a otros factores como vientos cambiantes en su intensidad y dirección en esas capas y humedad en altura, hacen que las condiciones sean propicias para que las nubes crezcan como palomitas de maíz en un microondas, y que a cualquier hora, pero preferentemente a media tarde, cuando esa acción solar es más evidente, se produzcan tronadas y chubascos. Y como esa masa de aire frío en altura propician el mal tiempo durante las semanas en las que se celebran nuestras fiestas.



lunes, 15 de octubre de 2012

¿Quien Fue Moisés? Parte II




Puede que los judíos nunca estuvieran en Egipto y que, por tanto, El Éxodo bíblico no coincidiese con la realidad, pero es razonable pensar que aquel relato no careciese de algún trasfondo histórico, que dentro de un gigantesco mito hubiese ciertos datos verídicos. Si consideramos parte de la Biblia como una historia mitológica semita, como la Ilíada o la Eneida, en sus respectivas culturas, habría que señalar que en estas también aparecen rasgos ciertos, históricamente probados. Por ejemplo, la guerra de Troya puede que fuera "retocada", pero es evidente que se refiera a algún conflicto histórico en el marco del Egeo. Entonces, ¿dónde se produjo la idea del éxodo de los hebreos del que habla el Antiguo Testamento?. De Babilonia.
Es bien sabido que sufrieron el cautiverio babilónico, teniendo de este una multitud de testimonios, tanto en fuentes literarias y restos arqueológicos, como en la propia Biblia; y está demostrado que Mesopotamia fue un día el Edén, el Diluvio, la Torre de Babel, el linaje de Abraham, la dispersión de gentes y la confusión de las lenguas. Es decir, que los mitos del Antiguo Testamento derivaron de los sumerios.
a) La idea del Diluvio. No hay duda de la importancia del relato bíblico de donde deriva nuestro principal interés; pero existe la clara convicción de que este episodio es una influencia mesopotámica. No sólo era una cultura fluvial, sino que sus dioses tenían un gran papel dentro del líquido elemento y su propio nombre significa "entre dos ríos", en griego, de las palabras meso (en medio, entre) y potamos (río), el Tigris y el Eufrates. Nada en el contexto israelita explicaría un fenómeno similar a este, ni mucho menos, en el núcleo del Sinaí-Horeb, aunque es posible pensar que algún desbordamiento del Nilo produjese el Diluvio Universal. Pero el hecho de que los egipcios no reconociesen dicho relato, quita, por descontado esta posibilidad. Sin embargo, según las evidencias geológicas y arqueológicas, no se produjo ningún "Diluvio universal" que tanto las fuentes hebreas como las sumerias reconocen, y si puede reflejar algún aspecto histórico, quizás se trate en realidad de alguna inundación o "diluvio" de ámbito local o comarcal, cuyo recuerdo se mitificara entre los antiguos mesopotámicos, tomándolo luego los hebreos. Existe igualmente el "homólogo " del Noé bíblico, de muy difícil pronunciación: Utanapisthim, a quien la diosa de la sabiduría, llamada Ea, le ordenó la construcción de un barco.
b) Sansón, el Gilgamesh hebreo. Sansón, el héroe judío, que la tradición considera de la secta de los nazareos, y que según el Antiguo Testamento, se levantó contra los filisteos, se vincula a un nuevo mito, de origen sumerio, el de Gilgamesh. A este hombre, nos cuenta la leyenda, le ocurrieron varias cosas que luego les ocurrirían a otros. Se enamoró de él una diosa aunque el héroe, no la hizo gran caso; luchó contra monstruos, llevaba leones al brazo, como el que lleva unos borreguitos; encontró a un hombre "primitivo", dicen las fuentes, quizás referido a un humilde, que le sirvió de ayudante; trató de rescatar para los hombres la inmortalidad, pero falló en el último momento. No obstante, su heroísmo, su capacidad de resistir a las tentaciones y su final trágico le marcarían, como a los futuros Heracles-Hércules, Ulises-Odiseo-Eneas, Prometeo, el propio Jesucristo e incluso, el Quijote de Cervantes.
c) "Al comienzo", como dice el Génesis. No sólo los hebreos consideraban que antes del mundo, en el Caos, existía ya algo, también los sumerios. Pero en vez de llamarlo "al comienzo", era "cuando allá arriba". Una de las reflexiones más antiguas e igualmente universales.
d) Es posible que se trate sólo de una mera observación anecdótica, pero sorprende que la única mención a Satán, en los diversos libros del Antiguo Testamento, corresponda al de Job, casualmente caldeo (de una región de Sumer).

e) La torre de Babel. La versión bíblica de la Torre de Babel recuerda a una anterior, acadia, la de Marduk, dios amorita de Babilonia. Además, existe una singular semejanza arquitectónica entre la imagen que tenemos de Babel y las torres-templos mesopotámicas, que eran conocidas con el nombre de zigurats. Según la descripción de Herodoto, de una de ellas, tenemos lo siguiente: "Es de planta cuadrada y mide dos estadios [el estadio es una medida griega, de 164 m., es decir, de 328 m.]. En medio se levanta una torre cuadrada de un estadio de largo y otro de ancho. Sobre esta se levanta otra, y otra más sobre esta, y así hasta ocho torres. La subida se efectúa rodeándolas por el exterior". (Herodoto. Historia I, 181-182).
La consideración de la Torre de Babel como "confusión babélica", tiene una clara explicación antropológica. Una empresa de este calado tan sólo podría emprenderse a nivel colectivo, más sobre todo si se tiene en cuenta que no debía existir la "iniciativa privada" o la individualidad de los recursos, por la escasez de materiales y encontrarse en sociedades bajo el “sistema económico de redistribución”, dirigido por los soberanos. Por tanto, lo que nos cuenta el relato bíblico es justamente esta movilización de masas que entrañaba cualquier obra importante de este tipo. Tan sólo hay que hacerse una ligera idea de lo que debió suponer, en el aspecto humano, la construcción de monumentos como las pirámides de Egipto. Por eso, cuando se movilizan, con tal objetivo, tanto a hombres libres como esclavos, desde los confines de la baja Mesopotamia (si hacemos una versión histórica del mito del Génesis), lo primero que se observa es un serio problema de comunicación hablada.
Por otra parte, veamos como algunos pasajes del Antiguo Testamento, quizás los más representativos, tienen una gran similitud con relatos divulgados por Zoroastro, el codificador de la religión persa, en torno al año 530 a. Cristo. El dios Ormuzd creó el mundo en seis etapas: en la primera, el cielo, en la segunda, el agua; en la tercera, la tierra; en la cuarta, los vegetales; en la quinta, los animales y en la sexta etapa, al hombre. E igualmente, creó un Paraíso, lleno de delicias y abundancias. Otro dios, Arimán, creó al hombre y a la mujer, y en forma de culebra, los engañó.


El derecho codificado por Moisés.
La tradición le atribuye la legislación del pueblo de Israel, tomadas directamente de Dios y codificadas en las conocidas Tablas de la Ley. Pero de esas leyes, tan sólo los tres primeros mandamientos son originalmente judaicos; los demás recuerdan mucho a prescripciones jurídicas babilónicas. Otro punto interesante es el del llamado Levítico, catálogo de ceremonias, normas y derechos que nos presenta un completo panorama de la vida de un israelita y que serían abolidas por Jesucristo. Por ejemplo, la posibilidad de matrimonio de una viuda con el hermano de su marido, es decir, con su cuñado, responde al deseo de la continuidad de la estirpe, costumbre muy arraigada en el seno jurídico hebreo, conocida como levirato, por el término latino levir- iris, que significa "cuñado". En esta línea nos trasladamos a casos tomados de historias de los Patriarcas, como el de Jacob que, a cambio de su trabajo, compró a su mujer, como aparecía estipulado en la ley, no judaica, sino una originaria de Cannaán. "Jacob sirvió por Raquel siete Alos y estaba tan enamorado que le parecieron siete días".
Existía el divorcio, y en ese caso, la mujer estaba obligada a regresar al lado de su familia, quedándose el padre con la potestad de los hijos. Estos eran circuncidados a la semana del nacimiento, siguiendo un rito arraigado en una tradición cannanea. Otros preceptos, acerca de la familia, recuerdan mucho a los del código de Hammurabi. Por ejemplo, el de su organización monógama, aunque con la posibilidad de un concubinato, sería uno de los aspectos coincidentes en ambas legislaciones, pero no el único. Por otra parte, en la legislación judicial, el Éxodo (23,1) nos dice acerca de la existencia de testigos que debían dar juramento de su testimonio. Pero, de esta relación los babilónicos también tomarían aspectos legislativos propiamente semíticos, como el de la ley del talión, "el ojo por ojo".
La sociedad se dividía en tres grupos: libre, esclavo y, lo que en sumerio se entendía por "mezquino", que en Israel eran los impuros, por ejemplo, los leprosos. El hombre libre tenía en propiedad la tierra, pudiendo tener una concubina, a parte de su mujer, pero la ley mosaica le impedía despreciarla. Podía vender a su hija, pero no, por ejemplo, a alguna concubina que dejara de gustarle. El esclavo debía llevar una marca de su condición servil, aunque contase con ciertos derechos, como los matrimoniales (podía contraer matrimonio, incluso con alguien libre, con la posibilidad de que su mujer acompañase al marido, si este fuera libertado) y el del rescate. Y por último, el grupo social más bajo, formando parte de losdesheredados, los impuros, debían vivir fuera de la comunidad, llevando señales de su propia impureza y gritar: "¡soy impuro!", para que todos supiesen de su condición.
En cuanto a los extranjeros, no podían casarse con ellos, ni mantener ningún tipo de relaciones personales, ni practicar su culto, pues le supondría la muerte, pero tienen, sin embargo, más consideración con ellos que otras culturas, por ejemplo la egipcia.



En lo que respecta a las leyes de propiedad, ante los robos o perjuicios cometidos a otro particular se debían compensar con el doble de su valor; y una persona se hacía dueña de una tierra nada más comprarla, siendo propietario de todo lo que esta posea, incluso un tesoro escondido, que el anterior dueño no podría reclamar como suyo. Veamos la tremenda semejanza que existe entre ambos cogidos, tomando, para el caso, una ley de propiedad. Según la Biblia: "en delitos contra la propiedad, de toro, asno, oveja, capa o cualquier otro objeto perdido, si uno afirma que el objeto es suyo, aquel a quien Dios declare culpable, pagará el doble de su valor" (Éxodo, 22,8); según Hammurabi: "Si un señor roba un buey, un toro, o una oveja o un asno o un cerdo o una barca, restituirá veinte veces su valor". Sin embargo, hay algunas limitaciones, por ejemplo, no se puede enterrar a nadie en su tierra, porque eso se considera impuro, se debería enterrar en la propia casa. No obstante, las leyes sobre la propiedad son menos rigurosas que las del código de Hammurabi; eso no quita la dureza de la legislación mosaica que, por cualquier cosa, eres "reo de muerte". Otra diferencia que plantea este código consitudinario con respecto el babilónico, es que no define el tipo de ejecución; reconocen, por ejemplo, la horca, porque aparece escrito que el ajusticiado ahorcado debe ser enterrado bajo el mismo árbol o esa tierra quedaría impura, pero no relacionan el delito con la pena capital, como hace Hammurabi, que llena sus leyes de azotes, mutilaciones, ahogamientos, empalamientos, hoguera, etc.. Por otra parte, se dan situaciones muy curiosas, por ejemplo, con la ley de celos (Números 5, 11), si el marido sospecha de una supuesta infidelidad, sin demostrarla, el sacerdote se hará cargo de esta tarea, a través de una ceremonia que consiste en bendecir veintidós decilitros de harina de cebada y ofrecer a la mujer agua amarga. Si después de beberla se le hinchaba el vientre, significaba que era culpable y, por tanto, "reo de muerte".
Es de suponer, que nos pueda resultar bárbaras estas leyes; pero realmente lo que buscaban era procurar mantener los derechos a la vida y propiedad, entre otros, y por tanto, para su momento, se consideraban justas, ideas que pretende hacernos ver.
Conclusiones.
¿En qué momento se produjo ese éxodo de Babilonia?. Con el renacimiento babilónico del siglo VI a. Cristo, el caldeo Nabuconodosor II destruyó Jerusalén en el año 587 a. C. y deportó a los judíos; sin embargo, cuando Ciro II el Grande creó el imperio babilónico, en el año 539 a. C., decidió devolver al pueblo hebreo a sus tierras, terminando tanto con Sumer como con el cautiverio judío.
Si aplicamos la tradición bíblica de una forma tajante y arbitraria, aceptando tan sólo los aspectos que se puede confirmar historiográficamente, y desechando, sin más, aquellos que nos pueden resultar contradictorios, podemos llegar a auténticas críticas metodológicas y a debilitarnos la fuerza de nuestras pruebas. Lo que ocurre es que así obtenemos la certeza de las tendencias distorsionantes de dicha figura. Después de todo, podemos tener ya las siguientes conclusiones: que el relato bíblico del Éxodo fuese una invención de los judíos, que salieron de Babilonia en el siglo VI a. Cristo, para justificar su regreso a la destruida Jerusalén. (Hoy en día, siguen exponiendo las mismas justificaciones para sus pretensiones territoriales en el próximo Oriente, que tantos conflictos suponen entre Israel y Palestina). La idea de las "doce tribus de Israel" es tan sólo una alianza religiosa de carácter patriótico frente a los dioses extranjeros: y es posible que el número "doce" sea un símbolo y que esas tribus fuesen, en realidad, más.
Lo que concibieron fue que un hombre llamado Abraham, abandonó Ur, en Caldea, y fue a instalarse en la futura Israel, hasta que Jacob - por orden de Jawhé - decidió marcharse a Goshen, al norte de Egipto, enlazándose con Moisés quien acabase con el "cautiverio" hebreo, para llevarlos a la Tierra Prometida. Con esto, justificaban también el conocimiento de Babilonia, mucho antes de su paso por Mesopotamia, como se aprecia en la inclusión de la Torre de Babel en el Génesis.



Por tanto, los libros de la Biblia que forman el Pentateuco son mucho más recientes de lo que ha propuesto la tradición, fechándolos en el siglo VI antes de Cristo, sirviendo de explicación, sintetizada y mítica, del regreso a Jerusalén y de cómo les ayudó Jehová o Jahwéh, en el viaje. Para empezar, ellos no diferenciaban en la Escritura, el mito -La Creación, el Diluvio-, la leyenda -los Patriarcas, la huída Egipto y el Paso del mar Rojo- y la verdad histórica - el cautiverio babilónico -, sino que todo lo entendían por historia, más aún, su única historia válida. Allí radica, según mi opinión, el fundamento de su fe y la razón de su existencia: ellos estaban convencidos de que Dios les había hecho partícipe de la verdad y que esta se hallaba en esos libros. Y así, podemos entender que la idea de excluir algún libro no estribaba en que fuesen menos auténticos o menos verdaderos que los otros, sino por decir que la autoridad competente no era tan edificante o presentar alguna duda de fe.
Por otra parte, si retomamos una idea ya mencionada cuando exponíamos la teoría de un posible Moisés egipcio, decíamos que este tomaba de la figura del príncipe las funciones del legislador, político y creador del culto; volviendo a este aspecto, encontramos una imagen entre los babilónicos que puede reflejar los intereses del Moisés bíblico: el de Hammurabi. Uno de los soberanos de la antigüedad más conocidos, entre los profanos, sobre todo por la legislación del famoso código consitudinario que se conserva en el museo del Louvre y que recibe su nombre. Pero no sería, sin embargo, su única tarea que le diera la fama histórica. Sus funciones resultan tan vastas y complejas como las del propio Moisés, abarcando por ejemplo al plano religioso. En cuanto al culto, crea una especie de monoteísmo en la figura de Marduk, que aparta al resto de los dioses sumerios de su panteón, y reúne atributos semejantes a los de Jahwéh, como el de Señor de Babilonia.
Por último, un detalle final que aporto a estas conclusiones es que ningún rebelde o disidente podría esperar escapar, mucho tiempo, del poder tan centralizado del faraón, dado que sus servidores controlaban constantemente el curso de los ríos y las tierras. Además, en la ruta de El Éxodo, los israelitas hubieran tenido que pasar muy cerca de Serabit y del Wadi Maghara, lugares en donde quizás hubiesen guarniciones egipcias, que no dudarían en interceptar a los fugitivos, si el faraón hubiera dado la orden de darles un escarmiento. Pero es muy posible pensar que los seiscientos mil hombres que salieron de Rameses, con Moisés, no llegaran tan al sur del Sinaí. Por otra parte, las marchas humanas de Abraham y Jacob son ejemplos mitificados de hechos arqueológicamente testimoniados y con una explicación antropológica. Las sociedades patriarcales, típicamente seminómadas, respondían al hambre mediante el traslado humano a lugares nuevos, a veces distantes. Así, la marcha atribuida a Abraham, desde Mesopotamia a Israel, corresponde al contexto del Bronce antiguo, mientras que la historia de la migración de Jacob a Egipto, se ajustaría a los desplazamientos humanos que produjo la presencia de los hicsos en tierras egipcias.

sábado, 13 de octubre de 2012

¿Quien Fue Moisés?




En el siguiente escrito nos detendremos en la figura de uno de los patriarcas del judaísmo, Moisés, uno de los hombres más importantes del Antiguo Testamento a quién la tradición le considera el promotor del Éxodo y el padre de la religión judaica y de su ley, que sería conocida como ley mosaica. Pero, ¿existió realmente o fue una leyenda?, y si existió, ¿en qué época vivió?. En las siguientes dos entregas intentaremos desvelar un poco de luz en medio de ese dificultoso misterio que rodea su mito, exponiendo dos líneas teóricas diferentes, de las cuales resulta una errónea, históricamente, contando con el Pentateuco, como fuente principal.
Ante la inexistencia de pruebas documentales que, de un modo rotundo, demuestren o descarten la existencia del Moisés-hombre, la única solución parece estar en el método. De estos, el más adecuado sería aplicar el sentido común, es decir, la lógica deductiva que empleaba en todos sus casos el célebre detective Sherlock Holmes, según lo expresaba las propias palabras del personaje: “Cuando has eliminado lo imposible, lo que queda, aún cuando parezca improbable, debe ser la verdad”.
El lector profano de la Biblia deduce que la península del Sinaí fue residencia temporal de los israelitas en su Éxodo, antes de instalarse en Canaán, mientras que el creyente, ya sea judío o cristiano, lo vería como el escenario fundamental de los primeros libros de la historia sagrada. De este modo, el Gebel Musa o Monte de Moisés, con sus 2.285 m. de altitud, sería aquel en donde Moisés recibió de la mano de Jehová Las Tablas de la Ley. ¿Pero fue lo que realmente sucedió?
La Biblia nos refiere al Éxodo de hebreos dirigidos por Moisés, mientras que sobre las circunstancias no parece testimoniarnos ninguna información, por lo que se debe recurrir a otras fuentes. Antonio Blanco Freijeiro, en su artículo: Arqueología en el desierto de Dios (Historia 16, Cuadernillo n° 65, pg. 127), cita una orden emitida por las autoridades egipcias, que sigue como queda a continuación: “A partir de ahora [en torno al año 1192 a. C.] se dan por terminados los permisos de entrada en Tkw [¿_?], por el puesto de Mernepah, a las estirpes Shasu de Edom que se dirigen a las lagunas de Pitom de Menerpah en Tkw, para conservarse con vida ellos y sus ganados”.
Este edicto fue una de los muchas pruebas que llevaron a pensar a ciertos historiadores (al propio Blanco Freijeiro), que la Historia del Éxodo se remonta a Ramses II (soberano del 1290 al 1224 A.C.), quien empleó mano barata de pueblos extranjeros -supuestamente hebreos- para la construcción de las dos ciudades Ramses y Pitom, recurriendo a aquellos que estaban en la zona del Delta del Nilo. La zona fronteriza del Delta era una región propicia para que pueblos nómadas, no egipcios, se instalasen sin la necesidad de penetrar en el propio Egipto, donde tendrían una consideración social muy inferior a la del egipcio. De ahí, que los historiadores encontrasen en esta circunstancia el contexto de la entrada de José en Egipto, mientras que la situación de malestar -que predispuso los ánimos para el Éxodo- lo sitúan en la esclavización de Ramsés II de estos pueblos, para acometer las obras de las dos ciudades.

Prosiguiendo en el episodio, la Biblia nos narra uno de los momentos emblemáticos de la andadura israelí por el desierto, el famoso paso del mar Rojo por el pueblo hebreo y el cierre de las aguas sobre sus perseguidores. No sabemos cuando se verificó este milagro, pero no deja de ser curioso como la estrecha franja de tierra que separa el Lago Sibórico (Sabkhet el Bardawill) del mar Mediterráneo -al norte del Sinaí-, testimonie la pérdida de varios ejércitos en varias ocasiones. La más conocida sea, quizás, la que se refiere Estrabón en su Historia: la desaparición del ejército de Tolémaida, engullido por una ola que arrastró a una parte de su contingente.
Este inicio, útil para situarnos geográfica e históricamente, nos sirve de introdución a la hora de empezar a plantearnos las principales cuestiones que iremos desgranando, lentamente, a lo largo de las siguientes páginas.
El mito del nacimiento del héroe.
El nacimiento de Moisés habría que relacionarlo con el "nacimiento mítico de los héroes", de los que encontramos modelos entre todas las civilizaciones. El héroe es hijo de padresilustrísimos, generalmente de reyes. Su concepción está precedida de dificultades y durante el embarazo o antes, se da el fenómeno del anuncio, que suele representarse en un sueño, un oráculo, etc. como advertencia de su nacimiento, como vemos, en este caso, en la figura del faraón. En consecuencias, el niño está condenado y debe huir o quedar abandonado. Luego, es reconocido, alcanzando la gloria y grandeza. El más antiguo de los casos históricos a quienes se le vincula este mito natal, es el de Sargón de Ágade, a quien se le atribuye la fundación de Babilonia. También encontramos otros ejemplos entre Ciro, Rómulo y Remo, e incluso en la figura de Cristo. Del mismo que encontramos modelos entre personajes sacados de leyendas o de historias populares, como el de Edipo, Perseo, Hércules o Gilgamesh.
Su nacimiento está totalmente contrastado en la historia mítica, con el inconfundible abandono en una caja en el río. Y la fábula continúa con la denominada "historia familiar". Aquí encontramos las distintas modificaciones del carácter efectivo del niño con respecto a sus progenitores, especialmente con el padre. Los primeros Alos de la niñez están marcados por la alta influencia del padre, como vemos en la figura del faraón. Y la idea de su supervivencia, pese a violentos poderes antagónicos, es igualmente la presentación de una historia posterior, la de Jesucristo, en donde el faraón que intenta acabar con él, asume el papel del rey Herodes.
También, otra parte del mito del origen del héroe, que puede verse en la figura de Moisés, es la separación entre la "familia" noble y la humilde del personaje. En la versión típica del niño, este nace en el seno noble, casi siempre real. Pero luego, aparece, inconfundiblemente la cara humilde de la historia, la que se ha interesado dar de sus padres. El contraste social de las dos familias permite al mito cumplir una función particular cuando se tratan de personajes históricos. En efecto, ofrece al héroe de un derecho que le lleva a encumbrarlo, a destacarse de la multitud. Por eso, considero que si Moisés, existió realmente, este fue un advenedizo, pero considerado como descendiente de un faraón, por su leyenda.


En la perspectiva mitológica de las dos familias, estas se diferencian en una noble y en otra humilde, pero en el plano de la realidad, una de ellas era auténtica, mientras otra, ficticia. La verdadera sería en la familia donde nació y se crió, mientras que la otra, sería inventada, con el propósito de configurar los fines de su "misión".
Pero, quizás nos interese más la historia de un mito egipcio, Shinué, personaje que, aunque la gran mayoría lo relaciona con el escritor Mika Waltari, comparte muy poco con el del novelista finlandés; tan sólo, el nombre y la patria. Sin embargo, las aventuras de Sinuhé nos lleva inevitable al del otro fugitivo de Egipto: Moisés. En ellos, se dan importantes paralelismos. Sinuhé recorre Siria hasta que Amunenshi, príncipe del país de Retenu (región al norte de Palestina), le ofrece su hospitalidad. Este le relata las causas de la huída y cómo había conseguido llegar, por los designios de Dios. La inspiración divina sería una de las constantes en ambos personajes, como vemos en el siguiente elogio al rey de Egipto, muy similar al de Moisés con Yahwéh, e incluso en sus atributos:
Es un dios sin igual,
semejante a él no ha existido ninguno,
es un maestro de sabiduría, sus designios son perfectos.
[Dios Todopododeroso, diría la versión hebrea.]
Un batallador inigualable
Cuando se le ve alzarse contra los extranjeros
[Jehová, Señor de los Ejércitos]
¡Se alegra el país del cual se ha hecho señor!
[Dios de Israel]
Sobre el nombre "Moisés".
¿De qué raíz lingüística parte el nombre "Moisés"?. Tradicionalmente, se le atribuye un origen hebreo, pero las últimas opiniones se desbancan por uno egipcio. El nombre hebreo sería Mosheh, que según vemos en el libro de El Éxodo, quiere decir "a quien saqué de las aguas"; sin embargo, la explicación me resulta insuficiente, por su evidente relación con uno de los mitos más repetidos en la historia. Por eso, considero una mayor vinculación con el léxico egipcio, en el que encontramos una semejanza curiosa: el término "mose," en egipcio, significa "niño". Veamos, para el caso, el parecido que existe con nombres de algunos faraones: Thut-mose, del que derivaría Tutmosis; Amon-mose, convertido en Amosis; y Re-Mes- S-S, en Ramses. La "s" final es muy posterior, pero no es un rasgo hebreo, sino griego. Es decir, las versiones de estos nombres las tenemos de traducciones griegas. ¿Quiere decir esto que el nombre de Moisés, en su origen, servía de abreviatura de otro nombre más largo ("hijo de tal"), cayendo en desuso o en el olvido la segunda parte, por lo cual quedaría "Moisés”?.
Y si esto es cierto, puede entenderse que alguien con nombre egipcio sea, en realidad, egipcio. Si nos vamos a momentos modernos, podemos observar como ciertos apellidos se vinculan con su origen de procedencia. Así nos encontramos con el francés Napoleón Buonaparte, de origen italiano, u otro caso, aún más claro, en el también italiano, Benjamin Disraeli, como nos demuestra su apellido. Pero esta relación debía ser, sino imperativa, más evidente todavía en época antigua. Es bastante razonable, sin embargo, la idea de que las Sagradas Escrituras negaran todo origen de Moisés fuera del estricto hebreo; no obstante, la procedencia etimológica de su nombre no es prueba definitiva de su origen.
¿Hebreo o egipcio?.
Sería extraño pensar que el libertador del pueblo judío y su legislador, no fuera judío, sino egipcio. Cuando un grupo o una etnia se levanta e inicia un movimiento, elige a un jefe entre sus propios miembros, y es poco razonable creer que un egipcio dirigiera a un pueblo extranjero y culturalmente más pobre, sobre todo si se trata de alguien encumbrado, quizás un sacerdote o alto funcionario, e incluso un príncipe. Habría que tener en cuenta, también, el conocido desprecio que existía en la antigüedad hacia los extranjeros, a quienes consideraban esclavos o servidores de los dioses de su propia civilización. La idea de que lo civilizado estaba en tu cultura, tu pueblo, y que todo lo exterior era bárbaro y salvaje.
Por otro lado, encontramos otra dificultad importante. La tradición le considera como el legislador del pueblo egipcio y el creador de un nuevo culto, el judaico; tareas, en realidad, demasiado vastas y complejas para atribuirlas a una sola persona. Además, si vas a imponer una religión a un pueblo extranjero, ¿no sería lo más normal, basarse en un culto ya conocido y que le resultase familiar?. Es cierto que los propios judíos debieron tener, sino oficial, al menos una "religiosidad" reconocida por ellos; mientras que la religión impuesta por un egipcio sería, por fuerza, la egipcia. Pero se da un aspecto evidente que niega esta hipótesis, por completo: el total antagonismo entre ambos cultos. La religión egipcia se caracteriza por su politeísmo; no hay un sólo dios, sino muchos los que forman su panteón; mientras que el judaísmo es claramente monoteísta. Un Único y Todopoderoso, del que además ni es posible tener una imagen suya ni incluso nombrarlo. En el caso egipcio, ocurre todo lo contrario. Es una gran cadena de divinidades, completamente representadas en elementos reconocidos por su pueblo, como el buey de Apis o el halcón, Horus, en donde, incluso, advertimos un orden o jerarquía. Igualmente, en este culto se observan muestras de ritos o ceremonias mágicas-religiosas, con importantes himnos o alabanzas a esos dioses. En la otra, sin embargo, cualquier manifestación mágica estaba prohibida. Así mismo, cualquier intento de representación plástica de algún ente imaginario o divino estaba vedado en el culto judaico, mientras que del egipcio conservamos grandes muestras de este arte. Y por fin, una última diferencia entre ambas religiones lo encontramos en la llamada "cultura de la muerte". Ninguna civilización de la antigüedad como la egipcia se preocupó tanto en quitar importancia a la muerte, a la que consideraban un mero trámite a una existencia superior; todo lo contrario sucedía con los judíos, quienes no creían en ningún tipo de inmortalidad.



Nuestro segundo argumento a favor de la "nacionalidad" egipcia de Moisés ha resultado, como se ha podido comprobar, un auténtico fracaso, al destacarse el antagonismo entre ambos cultos. Sin embargo, todavía debemos escarbar más profundamente en este aspecto, encontrando una excepción a la regla, en la historia de la religión egipcia, que nos permite continuar en esta misma hipótesis. Aunque es cierto que no podemos hablar de la religión egipcia, sino de una particularidad en esa religión.
Nos detenemos ahora en el período de Tell- el- Amarna, en la dinastía XVIII, cuando un joven soberano decide cambiar el culto y su propio nombre, y de llamarse Amenhotep IV, pasa a Akhenaton. Es un momento glorioso, en donde el imperio egipcio se extiende por el norte, hacia Siria y Palestina, llegando incluso a Mesopotamia, y por el sur, a Nubia (la actual Etiopía). Y entre sus rarezas religiosas, rompiendo con los principales preceptos del culto tradicional, encontramos un monoteísmo en la figura del dios Aton, que sustituía a Amón-Re. Divinidad que aparecía representada en un disco solar, algo que me ha llevado a pensar que su culto tuvo como origen la escuela de On (Heliópolis). Sin embargo, según Breasted, en suHistoria de Egipto (pg. 360): "por más evidente que sea el origen heliopolitano de la nueva religión, no se trataba de un mero culto solar. La palabra Atón era empleada en lugar de la antigua voz que servía para designar a "dios" y el dios es claramente distinguido del sol material". El problema del nuevo culto fue que una vez superada la etapa del propio soberano, sus sucesores se preocuparon de borrar cualquier manifestación de aquel. Le sucedería un niño de nueve Alos, gobernando durante una década un faraón tan joven que no podría hacer nada importante, pero que la Historia le destaca por los grandiosos restos arqueológicos hallados en su tumba sin profanar; Tutankamon. Sin embargo, según un cartucho su nombre original era Tutankaton, que significa "el hijo vivo de Aton". Entonces, ¿fue hijo del anterior Akenaton?. Si es así, sería un soberano a quien se le presentaba un doble panorama: seguir, por un lado, el legado cúltico de su padre o retomar la tradición. El hecho de que apareciese un nuevo cartucho con el nombre Tutankamon, "el hijo vivo de Amon", desvela que el faraón optó por la segunda posibilidad. Sin embargo, las ideas de Akhenaton no murieron del todo, sino que resurgieron en la figura de un hebreo, Moisés, con el dios Jahwéh.
No sólo se borró el culto al alabado Amon, sino que el monoteísmo trajo consigo una intolerancia religiosa, jamás vista en Egipto. Pero lo que nos interesa del asunto serían los aspectos introducidos por la nueva religión. Se venera tan sólo a un Dios Único y Todopoderoso, que no puede ser representado, salvo por el disco solar; y los templos y sus servicios divinos, así como cualquier manifestación mágico-taumatúrgica, fueron prohibidos. Esto promovió un descontento general que llevaría a una respuesta enérgica de los sacerdotes más fanáticos, y que a su muerte, en torno al 1358 a. Cristo, surgiese un período de vacío de poder que acabaría cuando el general Haremheb, retomase el control del país.
Esta relación con el culto de Akhenaton, podría darme una explicación acertada de esta hipótesis sobre el origen egipcio de Moisés. Es una posibilidad, a tener en cuenta, que una vez muerto el faraón y destruida su nueva religión, perdiera este todo su interés por el país que había odiado tanto a su soberano, de tal modo que buscara, en algún pueblo extranjero, la forma de crear un "reino" y un nuevo culto, tomado del erradicado recientemente en Egipto. Y es una posibilidad, que nuestro hombre fuese un príncipe, porque reuniría las formaciones del sacerdote (como creador de un culto) y del funcionario (como conductor de su pueblo y legislador).
Una prueba más de esta hipótesis, sobre un origen egipcio del patriarca hebreo, es la semejanza que existe entre un himno dirigido a Atón y el salmo 104, que señalando algunos pasajes, quedan del siguiente modo:
Himno al dios Aton Salmo 104
Cuando te pones por el horizonte de occidente, Tu pones las tinieblas, y es la
La tierra queda en tinieblas como la muerte. noche.
Los leones salen de sus guaridas. En ella corretean todas las bestias
de la noche.
Los hombres despiertan y se ponen de pie. Sale el hombre de su hacienda.
Todos se dedican a su trabajo y a su labranza, hasta la tarde.
¡Cuán muchas son tus obras! ¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehova!
Tu has hecho la tierra a medida de tu deseo. La tierra está llena de tus beneficios.
Es posible que el salmista que se encargó de escribirlo, se influyese en el himno de alabanza a Aton, y que debió de pasar a Palestina tras la caída inmediata de Ankenaton o mientras él todavía gobernase. Lo que ocurre es que en Egipto los poemas dirigidos a Amon recuerdan a un marcado monoteísmo, pues se solía considerar la suma de los otros dioses, sin rechazar, con esto, la individualidad de cada uno de ellos. En himnos de dinastías posteriores, se puede ver como presentaban a Amon como un dios universal y único, al tomar los atributos y formas de los demás dioses. Por eso, no es prueba definitiva que un salmista hebreo se basase en Aton, para referirse a Jehova.
Y si Moisés tomó su culto de la religión egipcia, lo hizo de la de Akhenaton, la de Aton. Si del mito que tenemos de él, aceptamos algunos datos, observamos como la relación entre Moisés y Ahkenaton no fue causal sino muy profunda, llegando a mostrarnos a un personaje noble, quizás, vinculado a la casa real, e incluso un posible sucesor al trono. Según el historiador romano Flavio Josefo, en su obra Antigüedades de los judíos, una leyenda cuenta que Moisés fue un general egipcio que libró una batalla en tierras etíopes. Pero, a pesar de la cita del autor, no tengo documentación bibliográfica que apoye este argumento.
Siguiendo esta primera línea teórica, ahora, nos encontraríamos con un personaje, próximo a Akhenaton, que quizás se llamase Ankmose, Thutmose o ¡quién sabe!. Lo importante es que la segunda parte debía ser - mose; mientras que Thut o Tut, seguramente fuese un nombre muy común en ese momento, pues así se llamaban algunos personajes de los que tenemos información, como por ejemplo, un escultor cuyo taller estaba en Tell- el- Amarna. Es posible que fuera gobernador de alguna provincia fronteriza, que se viese relegado a proscrito, cuando los ideales del soberano monoteísta se fueran al traste. Esto quizás le impulsara a buscar una cierta "compensación" ya no en Egipto, sino fuera de él; y también es posible, que para ello, aprovecharía el contacto con alguna tribu semita, con quien mantuviera relaciones. Esto nos llevaría a pensar que decidiera marcharse con sus nuevos "aliados", llegando incluso a sentirse uno de ellos, a quienes les terminaría inculcando su propio culto y una legislación. La dureza de las leyes que encontramos en el Deuteronomio y en el Éxodo podría explicarse desde esta perspectiva, por verse en un pueblo extraño y tendente a las revueltas.



Y si fue un hombre encumbrado, es extraño pensar que se uniese a un pueblo extranjero sin la compañía de los suyos, sacerdotes, siervos, escribas, otros funcionarios, que formarían parte de una "elite", los llamados levitas, que pueden entenderse como loscompañeros de Moisés. Quizás, partidarios de la antigua doctrina de Atón, que consiguieran escapar de Egipto. Y es posible que de este grupo, originariamente egipcio, surgiera la posterior Tribu de Leví.
Pero, ¿estuvieron los hebreos en Egipto?.
Según la Biblia, los israelitas sufrieron un cautiverio de cuatrocientos treinta años (Éxodo 12,40), teniendo una información acerca de su fecha aproximada, en Reyes I, en el hecho de que Salomón empezó las obras del Templo, cuatrocientos ochenta Alos después de la salida de Egipto. Si, según testimonios diversos, su construcción tuvo lugar en el año 970 a. Cristo, esto deja como fecha de un posible Moisés en tono al año 1450, y el momento de la llegada a Egipto, o sea, el del episodio de los los "patriarcas", en el año 1880 a. Cristo. Si estas fechas fuesen exactas, la salida de Moisés correspondería con la Dinastía XVIII, pero no con Akenathon, sino con alguien anterior, Tutmosis II, quien moriría ese mismo año, y por tanto, lejísimo de la Dinastía de los Ramésidas, que los historiadores y exegetas de la Biblia pretenden situar.
Un detalle inapelable, echa por tierra las anteriores hipótesis, sin dar esperanzas a poder reanudar estos argumentos. El hecho de que la historia de El Éxodo bíblico jamás pudo sucederse, por la sencilla razón de que ¡no había judíos en Egipto!. Si realmente se hubiera dado una población semita, existirían testimonios de su presencia, restos de la cultura material que traerían consigo; hubieran aparecido nombrados en inscripciones egipcias o mencionados en las paredes de alguna tumba. No hay ni un sólo testimonio arqueológico, ni una sola mención de Israel, con la excepción de una famosa estela atribuida al faraón Menerpaht, de la dinastía XIX, en donde se dice que "Israel ha sido vencida". Esto tiene su explicación. Es muy probable que aquel soberano desconociese por completo la existencia de aquella "Israel" y que fuese una estratagema del escriba para ensalzar al faraón. Se solían "inventar" historias de guerras y victorias para engrandecer la figura de un soberano, siendo una posibilidad que conociese acerca de algún pueblo llamado de tal forma y que lo decidiera incluir en tal estela con dichos fines. Sin embargo, la información obtenida de los textos conservados de las Dinastías XVIII y XIX, presentan un panorama complejo. Así sabemos que los egipcios llegaron a ocupar Siria y Palestina, territorio al que llamaban Djahi (luego confundida con Fenicia, la actual Líbano), al menos hasta la gran época de los Ramésidas. Lo que se completa con una noticia referida al el año noveno del reinado de Amenhotep II (Abuelo de Akenathon), cuando el faraón se trajo de esas tierras a unos noventa mil cautivos, entre los cuales se dice que había más de cien príncipes. (Las cifras puede que sean algo excesivas, pero puede que posea cierto valor histórico). Sabemos que se trataban de pueblos nómadas del desierto, básicamente mercaderes; pero lo interesante del asunto es que aparecieron con el nombre de Apiru o Habiru. Es razonable su semejanza etimológica con los "hebreos". Este nombre de "hebreo" aparece una única vez en todo el Antiguo Testamento; para referirse a Abraham: "Un fugitivo fue y se lo contó a Abran, el Hebreo"(Gen. 14,13). No obstante, los historiadores lo sitúan por la zona de Transjordania y no en Israel.
Por otra parte, el Antiguo Testamento y otros textos fundamentales dentro de la cultura hebrea -como la Cábala - nos ofrecen pistas bastante interesantes. En un pasaje, nos revela que fue en el Exilio donde recibieron el alfabeto, la distinción de los meses y el sistema de los ángeles. Si el alfabeto egipcio se basaba en jeroglíficos, sin ninguna relación con los signos semíticos; los meses los tomaban por el estado del Nilo, y en su religión no reconocían a los ángeles; es evidente que no se puede referir a la civilización egipcia. Entonces, si no salieron de Egipto, ¿qué país era lo suficientemente poderoso como para poseer una política y una religión tan devastadoras, capaz de influir en un pueblo como el israelita?.