lunes, 9 de enero de 2012

Angeologia

La leyenda del Vampirismo

Un vampiro es, en la cultura popular de varios países, una criatura que se alimenta de sangre de seres vivos para mantenerse activo. Probablemente la base de la mayoría de las ideas acerca de vampiros que forman parte de la cultura popular actual sea el libro Drácula de Bram Stoker, y las películas de cine basadas en él, como Nosferatu y Drácula de Bram Stoker. Algunos estudiosos del vampirismo han sugerido que estas leyendas se hallan relacionadas total o parcialmente con casos de patologías reales como la rabia; interesante el estudio del neurólogo español Juan Gómez Alonso Los vampiros a la luz de la medicina; o la porfiria. Junto con el hombre lobo, el vampiro es quizás el más famoso ser sobrenatural de la cultura popular humana.

La palabra “vampiro” viene de las lenguas eslavas (del alemán vampir, que se deriva del polaco temprano vaper y éste a su vez del eslavo arcaico oper; con raíces indoeuropeas paralelas en el turco y en el persa). Significa a la vez “ser volador”, “beber o chupar” y “lobo“, además de hacer referencia a cierto tipo de murciélago. Durante la expansión del Romanticismo en Europa, la principal reacción al periodo previo de Ilustración enciclopédica y racionalista, el vampiro se convirtió en una temática común y pasó de la leyenda oral a los castillos y los salones elegantes.

Otros nombres son vurdalak (ruso moderno), vrolok (eslovaco), strigoï o strigoiul (rumano moderno), bukolako o vukodlak (serbio), upiro (polaco), nosferatu (del griego nosophoro (νοσοφορος), portador de enfermedad) vampyrus (latín) y Kyuuketsuki (吸血鬼) o Kuei-jin en japonés.

La descripción de estas criaturas varía de autor en autor, de mitología en mitología. Las siguientes son el conjunto de características que les han sido atribuidas, pero es importante recalcar, por lo tanto, que hay quienes rescatarán tan solo un par de características esenciales, mientras que otros, se preocuparán de adornar el personaje con un sin fin de supersticiones.

Fueron humanos mortales, pero ahora están en un estado no exactamente vivo pero tampoco muerto, de ahí que se les llame no-muertos.
Se alimentan de la sangre de sus víctimas (antiguamente no se centraba concretamente en la sangre como base de su alimento, sino en el “fluido vital” de los humanos, algo tan etéreo como el alma, pero que nuestra sociedad identifica con la sangre.)
Poseen grandes caninos (colmillos).
No se reflejan en los espejos. Esto no se cumple con el vrycolakas  griego, que sí se refleja en ellos.
Son débiles al agua fluyendo como la de ríos.
Se pueden alejar con ajo, pues lo odian por su fuerte olor. En algunas tradiciones, también pueden ser alejados con rosas silvestres.
En cuanto al aspecto:   
Según algunas culturas, un muerto desenterrado era considerado vampiro si su cuerpo parecía hinchado y le salía sangre de la boca o la nariz. También si notaban que sus uñas, pelo y dientes eran más largos que cuando había sido enterrado.

En Transilvania (Rumanía) se consideraba que los vampiros eran flacos, pálidos, y poseían unas largas uñas.
En Bulgaria se les puede reconocer por poseer un solo agujero en la nariz.
Según algunas culturas, tienen la posibilidad de transformarse en murciélago, rata, lobo o niebla. Sin embargo, la forma que más referenciada ha quedado en la cultura popular es la del murciélago.
Aunque en general se supone que la luz del sol mata a los vampiros, en algunas culturas los vampiros no solo pueden resistir la luz del sol, sino que en algunos casos se habla de vampiros que habían viajado a otro pueblo y llevaban una vida normal. En la novela de Bram Stoker, Drácula, el vampiro puede caminar bajo la luz del sol, si bien sus poderes se ven seriamente mermados durante el día.

En cuanto a la muerte:
En algunas culturas, al cadáver sospechoso de ser un vampiro se le atravesaba el pecho con un gran clavo o estaca, de forma que quedara clavado al ataúd y por tanto atrapado en el mismo.

Otro sistema para deshacerse de un vampiro consistía en darle la vuelta para que quedara boca abajo. De esta manera, cuando el vampiro intentara salir al exterior, lo que haría sería enterrarse aún más.
Derivada de la costumbre de clavar al vampiro en el ataúd, existía la creencia de que se podía matar al vampiro clavándole una estaca en el corazón.
El sistema más popular según algunos relatos para deshacerse de forma definitiva del vampiro consistía en cortar su cabeza, llenar la boca de ajos, quemarlo y arrojar las cenizas a una corriente de agua.

En algunas zonas de Centroeuropa, existe la creencia de que el vampiro es un ser lujurioso que vuelve al lecho conyugal y deja embarazada a su esposa. De esta relación nacía un niño de características especiales (que varían en cada región), que se conocía como dhampiro.
Proyecta sombra, aunque la mueven a placer y según la acción que realicen. Algunos, sin embargo, no poseen dicha sombra.

Algunos, sin sangre, pueden sufrir de amnesia por un momento.
Tienen una afinidad natural con la magia, en especial con la magia negra y concretamente la necromancia, capaces de dominarla con mucha más facilidad que el hechicero humano más diestro.

miércoles, 4 de enero de 2012

Las catacumbas


Las catacumbas son los antiguos cementerios subterráneos usados durante algún tiempo por las comunidades cristianas y hebreas, sobre todo en Roma. Las catacumbas cristianas, que son las más numerosas, tuvieron sus comienzos en el siglo segundo y sus ampliaciones continuaron hasta la primera mitad del quinto.
En su origen fueron sólo lugar de sepultura. Los cristianos se reunían en ellas para celebrar los ritos de los funerales y los aniversarios de los mártires y de los difuntos.
Durante las persecuciones sirvieron, en casos excepcionales, como lugar de refugio momentáneo para la celebración de la Eucaristía.
Terminadas las persecuciones, las catacumbas se convirtieron, sobre todo en tiempo del papa San Dámaso I (366-384), en verdaderos santuarios de los mártires, centros de devoción y de peregrinación desde todas las partes del imperio romano.

En aquel tiempo también había cementerios al aire libre en Roma, pero los cristianos, por diferentes razones, prefirieron los subterráneos. Ante todo, los cristianos rechazaban la costumbre pagana de la incineración de los cuerpos. Siguiendo el ejemplo de la sepultura de Jesús, preferían la inhumación, por un sentido de respeto hacia el cuerpo destinado un día a la resurrección de los muertos.
 
Este sentimiento tan vivo de los cristianos creó un problema de espacio, problema que influyó poderosamente en la ampliación de las catacumbas. Como los primeros cristianos eran en su mayoría pobres, esta forma de sepultura fue decisiva.
Hubo otros motivos que llevaron a la elección de las excavaciones subterráneas. En los cristianos se vivía de un modo muy fuerte el sentido de la comunidad: deseaban encontrarse juntos también en el "sueño de la muerte". Además, estos lugares apartados permitían, especialmente durante las persecuciones, reuniones comunitarias reservadas y discretas y permitían el uso libre de los símbolos cristianos.
De acuerdo con la ley romana, que prohibía la sepultura de los difuntos dentro de los muros de la ciudad, todas las catacumbas están situadas a lo largo de las grandes vías consulares y, generalmente, en las zonas de los suburbios de aquel tiempo.
Durante el primer siglo, los cristianos de Roma no tuvieron cementerios propios. Si poseían terrenos, enterraban en ellos a sus muertos. Si no, recurrían a los cementerios comunes que usaban también los paganos. Por este motivo, San Pedro fue enterrado en la "necrópolis" (ciudad de los muertos) de la Colina Vaticana, abierta a todos; del mismo modo, San Pablo fue sepultado en una necrópolis de la Vía Ostiense.
 
En la primera mitad del siglo segundo, después de tener algunas concesiones y donaciones, los cristianos empezaron a enterrar a sus muertos bajo tierra. Y así comenzaron las catacumbas. Muchas de ellas se excavaron y se ampliaron alrededor de los sepulcros de familias cuyos propietarios, recién convertidos, no los reservaron sólo para los suyos, sino que los abrieron a sus hermanos en la fe. Andando el tiempo, las áreas funerarias se ensancharon, a veces por iniciativa de la misma Iglesia. Es típico el caso de las catacumbas de San Calixto: la Iglesia asumió directamente su administración y organización, con carácter comunitario.
Con el edicto de Milán, promulgado por los emperadores Constantino y Licinio en febrero del año 313, los cristianos dejaron de sufrir persecución. Podían profesar su fe libremente, construir lugares de culto e iglesias dentro y fuera de las murallas de la ciudad y comprar lotes de tierra sin peligro de que se les confiscasen. Sin embargo, las catacumbas siguieron funcionando como cementerios regulares hasta el principio del siglo V, cuando la Iglesia volvió a enterrar exclusivamente en la superficie y en las basílicas dedicadas a mártires importantes.
Cuando los bárbaros (Godos y Longobardos) invadieron Italia y bajaron a Roma, destruyeron sistemáticamente muchos de sus monumentos y saquearon muchos lugares, incluidas las catacumbas. Impotentes frente a tales devastaciones, que se realizaron repetidamente, hacia la mitad del siglo VIII y el comienzo del IX los papas hicieron trasladar las reliquias de los mártires y de los santos a las iglesias de la ciudad, por razones de seguridad.
 
Una vez realizado el traslado de las reliquias, no se volvieron a visitar las catacumbas y se abandonaron totalmente, excepto las de San Sebastián, San Lorenzo y San Pancracio. Con el tiempo, materiales de desprendimientos y la vegetación obstruyeron y escondieron las entradas de las demás, hasta el punto de que se perdió su rastro. Y durante toda la Edad Media se ignoró dónde se encontraban.
La exploración y el estudio científico de las catacumbas empezaron, siglos más tarde, con Antonio Bosio (1575-1629), llamado el "Colón de la Roma subterránea". Y en el siglo pasado, Juan Bautista de Rossi (1822-1894), considerado el fundador y padre de la Arqueología Cristiana, realizó la exploración sistemática de las catacumbas, especialmente de las de San Calixto.
Las catacumbas están formadas por galerías subterráneas, que parecen verdaderos laberintos y que en conjunto alcanzan a medir muchos kilómetros. En las paredes de toba de este intrincado sistema de galerías se excavaron filas de nichos rectangulares, llamados lóculos, de diferentes dimensiones, capaces de albergar un solo cadáver, aunque no era raro que contuviesen dos o más.
 
La sepultura de los primeros cristianos era muy sencilla y pobre. Siguiendo el ejemplo de la de Cristo, se envolvían los cadáveres en una sábana o lienzo, sin ataúd. Los lóculos se cerraban después con lápidas de mármol o, en la mayor parte de los casos, con piezas de barro cocido y se fijaban con argamasa. Sobre la tapa se grababa a veces el nombre del difunto, con un símbolo cristiano o el deseo de paz en el cielo. Con frecuencia se ponían junto a las tumbas lámparas de aceite o redomas con perfumes.
Por su colocación en filas superpuestas, las tumbas daban la idea de un gran dormitorio, llamado cementerio, término de origen griego que significa "lugar de descanso". De este modo, los cristianos querían afirmar su fe en la resurrección de los cuerpos. Además de los lóculos, había otras clases de tumbas: el arcosolio, el sarcófago, la forma, el cubículo y la cripta.
El arcosolio, una tumba típica de los siglos tercero y cuarto, es un nicho mucho más grande con un arco encima. La lápida de mármol se ponía horizontalmente. Generalmente el arcosolio servía de tumba a toda una familia.
El sarcófago es un sepulcro de piedra o de mármol, ordinariamente adornado con esculturas en relieve o con inscripciones.
La forma es una tumba excavada en el suelo de las criptas, de los cubículos o de las galerías. Numerosas formas se encuentran junto a las tumbas de los mártires.
Los cubículos (el término significa "cuartos de dormir") eran pequeñas piezas, verdaderas tumbas de familia, con capacidad para varios lóculos. El uso de una tumba de familia no era un privilegio reservado a los ricos. Los cubículos y los arcosolios estaban con frecuencia decorados con frescos que tomaban escenas bíblicas y reproducían los temas del Bautismo, la Eucaristía y la Resurrección, simbolizada con el ciclo de Jonás.
La cripta es una pieza más grande. En tiempos del papa San Dámaso, muchas tumbas de mártires se transformaron en criptas, es decir, en pequeñas iglesias subterráneas, embellecidas con pinturas, mosaicos y otros tipos de decoración.
Las catacumbas eran tarea exclusiva de una asociación especializada de trabajadores llamados "fossores" (excavadores). Excavaban una galería tras otra a la débil luz de sus lámparas y para llevar la tierra a la superficie se servían de cestos o sacos que hacían pasar a través de los lucernarios, que se habían abierto en la bóveda del techo de las criptas, de los cubículos o a lo largo de las galerías. Los lucernarios eran grandes pozos que llegaban hasta la superficie. Cuando concluía el trabajo de excavación, los lucernarios quedaban abiertos al aire y la luz como conductos de ventilación e iluminación.
 
Los antiguos cristianos no usaban el término de "catacumba". La palabra es de origen griego y significa "cavidad", "cuenca". Los Romanos llamaban así a una localidad de la Vía Appia, en la que se encontraban canteras para la extracción de los bloques de toba. Allí cerca se excavaron las catacumbas de San Sebastián. En el siglo IX el término se extendió a todos los cementerios con el significado específico de cementerios subterráneos.
Los primeros cristianos vivían en medio de una sociedad mayoritariamente pagana y hostil. Desde la persecución de Nerón (64 después de Cristo) se consideraba que su religión era "una superstición extraña e ilegal". Los paganos desconfiaban de los cristianos y se mantenían a distancia, sospechaban de ellos y los acusaban de los peores delitos. Los perseguían, los encarcelaban y los condenaban al destierro o a la muerte.
Como no podían profesar abiertamente su fe, los cristianos se valían de símbolos que pintaban en los muros de las catacumbas y, con mayor frecuencia, grababan en las lápidas de mármol que cerraban las tumbas.
Como a todos los antiguos, a los cristianos les agradaba mucho el simbolismo. Los símbolos expresaban visiblemente su fe. El término "símbolo" se aplica a un signo concreto o a una figura que, de acuerdo con la intención del autor, evoca una idea o una realidad espiritual. Los símbolos más importantes son el Buen Pastor, el "orante", el monograma de Cristo y el pez.
El Buen Pastor con la oveja sobre los hombros representa a Cristo salvador y al alma que ha salvado. Este símbolo se encuentra con frecuencia en los frescos, en los relieves de los sarcófagos, en las estatuas, así como grabado sobre las tumbas.
El orante: esta figura, representada con los brazos abiertos, es símbolo del alma que vive ya en la paz divina.
El monograma de Cristo está formado por dos letras del alfabeto griego: la X (ji) y la P (ro) superpuestas. Son las dos primeras letras de la palabra griega "Christòs" (Jristós), es decir, Cristo. Este monograma, puesto en una tumba, indicaba que el difunto era cristiano.
El pez. En griego se dice "IXTHYS" (Ijzýs). Puestas en vertical, estas letras forman un acróstico: "Iesús Jristós, Zeú Yiós, Sotér" = Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador. Acróstico es una palabra griega que significa la primera letra de cada línea o párrafo. Es un símbolo muy difundido de Cristo, emblema y compendio de la fe cristiana.

Otros símbolos son la paloma, el Alfa y la Omega, el ancla, el ave fénix, etc.
La paloma con el ramo de olivo en el pico es símbolo del alma en la paz divina.
El Alfa y la Omega son la primera y la última letra del alfabeto griego. Significan que Cristo es el principio y el fin de todas las cosas.
El ancla es el símbolo de la salvación, símbolo del alma que ha alcanzado felizmente el puerto de la eternidad.
El ave fénix, ave mítica de Arabia que, según creían los antiguos, renace de sus cenizas después de un determinado número de siglos, es el símbolo de la resurrección.
Los símbolos y los frescos son como un Evangelio en miniatura, una síntesis de la fe cristiana.
En Roma hay más de sesenta catacumbas, con cientos de kilómetros de galerías y decenas de miles de tumbas. También hay catacumbas en Chiusi, Bolsena, Nápoles, Sicilia oriental y Africa del Norte.
El sistema de excavación subterránea no lo inventaron los cristianos ni lo causaron las persecuciones. Las catacumbas eran simplemente cementerios colectivos cristianos, excavados en la profundidad de la tierra.
Los cristianos adoptaron la técnica de la excavación que ya existía y la desarrollaron en gran escala con una vasta red de galerías en niveles superpuestos. Esta fue la solución para los problemas del entierro para una gran comunidad con un número creciente de miembros. El rápido y enorme desarrollo de algunas catacumbas se explica con el culto de los mártires que se sepultaban en ellas, porque muchos cristianos insistían en tener una tumba cerca de los venerados sepulcros, para asegurarse su protección.
Las catacumbas, por la importancia que encierran, reciben hoy la visita de miles de peregrinos de todas las partes del mundo. Por su precioso patrimonio de pinturas, inscripciones, esculturas, etc., son consideradas auténticos archivos de la Iglesia primitiva, que documentan los usos y costumbres, los ritos y la doctrina cristiana como se entendía, se enseñaba y se practicaba entonces.
Los primeros cristianos no sepultaron su fe y su vida bajo tierra, sino que vivieron la vida común del pueblo en la familia, en la sociedad, en todos los trabajos, empleos y profesiones. Dieron testimonio de su fe en todas partes, pero fue en las catacumbas donde aquellos heroicos cristianos encontraron la fuerza y el apoyo para afrontar las pruebas y las persecuciones, mientras oraban al Señor e invocaban la intercesión de los mártires.
Los cristianos de los primeros tiempos dieron un maravilloso testimonio de Cristo, muchos de ellos hasta el derramamiento de la sangre, de modo que su martirio se convirtió en un distintivo glorioso de la Iglesia.
A pesar del hecho de que las catacumbas no son, después de todo, más que cementerios, hablan a la mente y al corazón de los que las visitan con un lenguaje silencioso y eficaz. En las catacumbas todo habla de vida más que de muerte. Cada galería, cada símbolo o pintura que se encuentra, cada inscripción que se lee, hace revivir el pasado y ofrece un claro mensaje de fe y de testimonio cristiano.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Gea y la fuente de los milagros religiosos

Antes de hablar de Gea, os diré que pienso que la energía que desprende la tierra es tan poderosa que hace cambiar, transformar y crear materia, y que esos puntos de los que sale el verdadero Mana, sin duda son puentes de energía en los que todas la religiones construyen sus templos.
                                                         
Alguien me podría tachar de blasfemo pero realmente creo que los fenómenos tan maravillosos que se producen en templos de diferentes religiones no son mas que la energía viva despedida por la Tierra o Gea.
                                                                                      
Gea, Gaya, Tellus, Gaia o Gé es la diosa que personifica la Tierra en la mitología griega. Es una deidad primordial y ctónica en el antiguo panteón griego y se la consideraba una Diosa Madre o Gran Diosa. Su equivalente en el panteón romano era Terra.

Dependiendo de la fuente, se considera hija del Caos (según Hesíodo); de Hydros (según los órficos); de Éter y Hemera (según Higinio). Según la Teogonía de Hesíodo, tras el Caos, surgió Gea. De su propio ser dio luz a Urano, el cielo estrellado, su igual, para cubrirla a ella y a las colinas, y también a Ponto, la infructuosa profundidad del mar. Pero tras esto, cuenta Hesíodo, yació con su hijo Urano y engendró a los Titanes Océano, Ceo, Crío, Hiperión y Jápeto, y a las Titánides Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis. Tras ellos nació Crono, el más joven, que odió a su lujurioso padre.

Hesíodo menciona que Gea concibió más descendencia con Urano. Primero los Cíclopes, gigantes de un solo ojo, constructores de murallas, a los que posteriormente se les dieron nombres: Brontes (‘el que truena’), Estéropes (‘el que da el rayo’) y Arges (‘el que brilla’). Luego añade los tres terribles hijos de cien manos de la Tierra y el Cielo, los Hecatónquiros: Coto, Briareo y Giges, cada uno con cincuenta cabezas.

 

Urano escondió a cíclopes y hecatónquiros en el Tártaro, el mundo de las profundidades y la oscuridad, donde no pudieran ver la luz. Esto provocaba gran dolor a Gea (el Tártaro era su vientre), por lo que creó un pedernal gris (o adamanto) y de éste fabricó una gran hoz, y reuniendo a los titanes les pidió obediencia. Sólo Crono, el menor, se atrevió a tomar la hoz y castró a su padre cuando éste se acercó a Gea para yacer con ella. Según algunas fuentes, Crono arrojó al mar los testículos de Urano, donde produjeron una espuma de la que nació Afrodita. Por otro lado, la sangre derramada sobre la tierra engendró a las Erinias, a los Gigantes y a las ninfas Melias, considerándose también hijos de Urano y Gea por muchos autores.



Urano vaticinó que, como había sido depuesto por su hijo Crono, el propio Crono estaba destinado a ser derrocado por su hijo. Por eso, para evitarlo, Crono se tragaba a sus hijos tan pronto como éstos nacían. Gea le dio a la esposa de Crono, Rea, la idea que salvaría a su último hijo, Zeus: dar a Crono una piedra envuelta en pañales que pareciese un bebé. Según algunas versiones, Gea crió a Zeus, lo que acabaría propiciando la caída de Crono (más información en el Mito de la Sucesión).

Tras la castración de Urano, Gea parió a Equidna y Tifón, engendrados por Tártaro. De Ponto tuvo a Nereo, Taumante, Forcis, Ceto y Euribia. Con Éter tuvo a Ergía, la diosa de la pereza y la holgazanería.

 

Zeus escondía a una amante Elara de Hera, su legítima esposa, ocultándola bajo la tierra. El hijo que tuvo de ésta, el gigante Ticio, es por tanto considerado a veces hijo de Gea, la diosa de la tierra, y de Elara.

Gea también hizo inmortal a Aristeo.

Según algunas fuentes, Gea podría ser la deidad original del Oráculo de Delfos, traspasando sus poderes a Poseidón, Apolo o Temis, dependiendo del autor. Apolo es el mejor conocido, reconocido ya en tiempos de Homero, que se habría apoderado del oráculo tras matar en aquel lugar a Pitón, hijo de Gea, por lo que Apolo fue castigado a trabajar como pastor durante nueve años con el rey Admeto.

En el arte clásico Gea era representada de dos formas. En las vasijas pintadas atenienses se la mostraba como una mujer entrada en años, medio levantada del suelo, a menudo dando el bebé Erictonio (futuro rey de Atenas) a Atenea para que ésta lo criase. Más tarde, en los mosaicos, aparece como una mujer reclinada sobre la tierra rodeada por un grupo de Karpoi, dioses infantes de los frutos de la tierra.

Se le atribuye la siguiente descendencia: Los Ourea, Ponto, Urano (en solitario); Ticio (con Elara); Ergía y Tártaro (con Éter); Erictonio (con Hefesto); Triptólemo (con Océano); Ceto, Euribia, Forcis, Nereo, Taumante (con Ponto); Equidna y Tifón (con Tártaro); Cíclopes, Hecatónquiros, Musas, Titanes y Titánides (con Urano); Erinias, Gigantes, Melíades (de la sangre de Urano tras su castración); Manes (con Zeus). Además, aunque no se conoce el padre, también se le atribuye la maternidad de Anax, Anteo, Argos, Arión, Caerus, Cécrope, Creúsa, Curetes, Escorpión, Feme, Flío, Hilo, Leito, Orión, Pitón.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Criaturas de la Noche, criaturas oscuras

ALMAS EN PENA


No todas las almas alcanzan el descanso tras la muerte, pues hay algunas que están condenadas a vagar por la tierra durante largo tiempo, a veces durante toda la eternidad.
Para que un alma goce del descanso eterno es necesaria que sea enterrada apropiadamente en un terreno consagrado para ello (cementerio). De lo contrario, el alma corre sin descanso por el mundo de los vivos, buscando a alguien que le de una oportuna sepultura. Se cuenta en Ribesella el caso de un monje que fue enterrado en un cruce de caminos, lejos del campo santo, cuya sepultura aparecía revuelta todas las mañanas.

Los monjes de su monasterio se dieron cuenta de su error, comenzaron a desenterrarlo y en ese momento se les apareció el viejo monje, que les dijo "enterradme en sagrado que estoy en el cielo": Y así hicieron.
Muchas veces, el difunto ha cometido grandes pecados, y está obligado a redimirlos, bien en el Purgatorio, bien formando parte del séquito de la Güestia o bien realizando trabajos para los vivos: Uno de estos pecados es el de cambiar los mojones de sitio.
 
Pero no debemos creer que los difuntos sólo se nos aparecen de forma fantasmagórica: A menudo se convierten en animales, como pájaros, cerdos o mariposas, que se acercan a los vivos para enviarles un mensaje. En este sentido, las aves agoreras, aquéllas que anuncian la muerte y otro tipo de desgracias, no son más que ánimas reencarnadas.
En otras ocasiones, el alma no descansa debido al incumplimiento de una promesa que debíamos de haber cumplido en vida, o por no haber sido celebrado el funeral debido. En las partes más occidentales de Asturias, existe la costumbre de peregrinar a San Andrés de Teixido (Galicia), y se piensa que todo aquél que no lo visite en vida tendrá que ir de una manera u otra tras la muerte. De ahí que en esas zonas se recite la frase ¡a San Andrés de Teixido, vai morto o que non foi de vivo!. Pero el centro de peregrinación más importante de todos es el de Santiago de Compostela. Cuenta la leyenda que Santiago estaba muy afligido por haberse situado su definitiva sepultura en el extremo del mundo, pero Jesucristo le consoló diciendo que todos habrían de ir a visitarle sino en vida, sí tras la muerte, y por ello todos nosotros habremos de ir a peregrinar a Santiago por lo menos una vez en la vida.
Mirad el cielo en una noche de verano: Está lleno de luminarias, de centelleantes estrellas. Mas, ¿qué es aquél reguero informe de aspecto lechoso que cruza el firmamento? Es la Vía Láctea...formada por almas...que tras la muerte realizan...el Camino de Santiago.
 

ÁNIMAS VIVAS

Las ánimas vivas o muertos vivientes son un caso peculiar, pues consisten en personas que han fallecido, pero que en lugar de quedarse quedarse quietas para siempre y convertirse en polvo, son capaces de realizar prodigios de todo tipo.
La primera ánima viva que se vio se llamaba Magdalena, y era de Congosto (Bierzo), tal y como nos relata Constantino Cabal. Era una niña preciosa y de tez blanca y suave, 
 
pero desgraciadamente se murió, y cuando su padre se disponía a enterrarla ella pronunció estas palabras: "¡Padre, Padre! Váigame a por agua a la fontina". El padre así hizo y tras ello avisó al cura, el cual vino y le preguntó a la niña si quería que la enterrasen, a lo que ella se negó.
Entonces comenzó a venir gente de las comarcas vecinas para ver el prodigio: Magdalena era capaz de adivinar todo lo que estaba pasando, y además daba consejos a todo aquél que la visitase. Tenía una sed atroz, y los vecinos la llamaban el ánima viva.
 
El caso es que ella dijo "En el mundo habrá otra como yo, pero no puedo precisaros dónde", y efectivamente, apareció otra ánima viva, pero esta vez en Villar de Allones (Somiedu). Se trataba de otra niña, llamada Celestina, a la cual le salió un día un grano en la punta de la nariz, y luego le salieron otros en toda la cara, dejándola deformada. Celestina ya no pudo salir a pastar con las ovejas, y tuvo que quedarse postrada permanentemente en la cama. Todo el mundo la daba por pérdida, pero pronto descubrieron sus dones: Era capaz de hacer que sanasen los animales y las personas, de forma casi milagrosa, y también profetizaba el futuro. Tal era la cantidad de gente que la visitaba y le dejaba limosnas, que llegó a reunir una gran suma de dinero.
 

ANTROXU

En el solsticio de invierno, cuando el Sol está en su punto más bajo, el día es más corto y la noche más larga, la tierra queda bajo el reinado de las tinieblas. Quedamos desprotegidos entonces de los espíritus del inframundo que vienen a invadir nuestro mundo.

 
A diferencia del Solsiticio de verano (nueche de San Xuan) en el que se aparecen seres tan positivos como les xanes, en el de invierno lo que se aparecen son seres sobrenaturales, pero seres más relacionados con las tinieblas y la muerte... principalmente bruxes y demonios, seres que vienen al mundo de los vivos con la intención de hacer el mal. Por eso es necesario protegerse de ellos y espantarlos mediante bailes de máscaras, haciendo todo el ruido y jaleo posible. Estas procesiones deberán de durar durante unas cuantas semanas en las que desfilaran personajes como el guirria, el sidru y los vexigueros.
Las ánimas de los difuntos también pueden visitar sus antiguos hogares por estas fechas. Por ello es necesario el dejar comida en la casa por las noches en las que se pensaba que iban a venir a las que fueron sus antiguas casas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

¿Que denominamos Ángeles y cual es su jerarquía?


En religión, un ángel es un ser espiritual que asiste y sirve al Dios o dioses de algunas religiones tradicionales. Además suele ser una figura opuesta a los demonios.

Los ángeles son mensajeros de Dios, espíritus puros e inmortales creados por el Señor. Su función principal es glorificar a Dios. Además, sirven de nexo entre Él y el ser humano, protegen a éste y velan por su salvación.

Usualmente se les representa con alas, posíblemente para señalar la presteza con la que realizan la misión que se les encomienda o bien porque pueden volar y es más sencillo para la mente humana comprender esa característica atribuyéndoles alas. En la época barroca se desarrolló en Sudamérica un estilo pictórico de ángeles, uno de cuyos más conocidos iconos son los Ángeles arcabuceros. También en la iconografía islámica se les representa como seres alados.

Los ángeles son asexuados y su origen y naturaleza muy diferentes a los del hombre. Un ser humano no puede convertirse en ángel cuando muere, ya que son seres creados al inicio de los tiempos.

Los ángeles no deben confundirse con los santos, pues su condición depende de su naturaleza y no de sus actos. El ángel nace pero el santo se hace, por eso el comportamiento del ángel puede llegar a ser sorprendente y hasta controvertido. 
 

Jerarquía

De acuerdo a los teólogos cristianos de la Edad Media, los ángeles están organizados en varias órdenes o Coros Angelicales.

Primera jerarquía

Se cree que estos ángeles sirven como consejeros divinos.

Serafines

El Serafín es la orden de mayor jerarquía angelical, sirviendo como encargados del trono de Dios y cantándole continuamente sus alabanzas. Se dice que rodean el trono de Dios, regulando el movimiento de los cielos según emana de Dios. Se los representa con tres pares de alas con ojos, con ellas se cubren el rostro y el cuerpo para protegerse del intenso Resplandor que emite Dios. Los Serafines son mencionados en Isaías 6:1-7

Querubines

Los Querubines son los guardianes de la luz y las estrellas. Se cree que, aunque no están en el plano de la realidad humana, su luz divina se filtra del cielo y toca las vidas de los hombres. Se los representa con dos pares de alas.
Se piensa que los Querubines son una orden dentro de los ángeles, aunque otros los clasifican como seres a un nivel mayor que el de los ángeles. Su rango entre los ángeles siempre ha sido categorizado en la primera jerarquía.
Muchos cristianos creen que el Demonio es un ángel caído que estaba entre los Querubines antes de caer del Cielo. Dentro de estas creencias se dice que su título era el "angel de la luz" previo a pecar en contra de Dios.



Los Querubines son mencionados en Genesis 3:24; Ezequiel 10:17-20; y 1 Reyes 6:23-28.


Tronos

Estas entidades están relacionados con las acciones de los hombres. Son entes que antiguamente eran llamados Espíritus de las Estrellas. Llevan un registro de las acciones en todos los tiempos o karmas. Son también los constructores del orden universal. Se les representa como seres inmensos de alas circulares iluminadas con los colores del arco iris. Son los portadores del don de la perseverancia. Su deber es cargar el trono de Dios por el paraíso.

Segunda jerarquía


Estos ángeles son considerados gobernadores del cielo.

Dominaciones

Tienen la tarea de regular los deberes de ángeles inferiores. Reciben órdenes de los Serafines, los Querubines, o hasta del mismísimo Dios. Son responsables de asegurarse de que el universo se mantenga en orden. Solamente en ocasiones extremas los dominaciones se han manifestado físicamente ante los mortales, ya que normalmente se preocupan más con los detalles de la existencia.

Virtudes

Son iguales a los Principados, pero su deber es supervisar a distintos grupos de personas. Tienen la forma de rayos de luz que inspiran a la humanidad de distintas maneras.

Potestades

Son seres angelicales encargados de salvaguardar la conciencia y la historia. Los ángeles de la muerte y nacimiento se encuentran en esta categoría. Su deber, además, es supervisar la distribución de poderes entre los humanos.

Tercera jerarquía


Son ángeles que trabajan como mensajeros divinos.

En la iconografía cristiana, los ángeles del tercer coro constituyen el grado más inferior, pues son los que están más cerca de los hombres y del mundo. Son los que se manifiestan en forma de ángeles de la guarda o consejeros. Se representan también como simples soldados, vistiendo ligeras túnicas y pueden llevar velas o palmas de triunfo.

Principados

Los Principados son los guardianes de las naciones y los países. Supervisan aquellos eventos que afecten a las naciones, incluyendo política, temas militares y comercio.

Arcángeles

Los Arcángeles atienden las áreas de los esfuerzos humanos y son los líderes administrativos de los seres celestiales. Un arcángel recibe, usualmente, una tarea de importancia para la humanidad. En la Biblia se menciona solo un arcángel: Miguel, puesto que a Gabriel se le llama ángel y a Rafael se le desprende de un libro apócrifo. Un hecho curioso es que la palabra arcángel jamás se usa en la Biblia en plural, lo que nos lleva a pensar que sólo existe uno. En 1Tesalonicenses 4:16 se habla acerca de Jesús, del cual se dice que tiene voz de arcángel, además, en varios textos se hace referencia a Jesús y a Miguel como seres que realizan acciones muy parecidas (Apocalipsis 12:7-12;Apocalipsis 19:11-16), lo que nos lleva a pensar que Miguel es el nombre celestial y prehumano de Jesús.

Algunos cristianos creen que Satanás era un arcángel (y no un querubín) antes de caer del cielo..............

Los arcángeles constituyen uno de los nueve coros de coros de ángeles.

Dios ha encomendado a los arcángeles las misiones mas importantes en relación a los hombres. Son guardianes de personas a quién Dios ha confiado grandes misiones, como del Santo Padre, cardenales, obispos.

Según las Sagradas Escrituras hay siete arcángeles:

"Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que tiene entrada a la gloria del Señor" (Tb 12:15)

"Reciban gracia y paz de Aquel que Es, que era y que viene de parte de los Siete Espíritus que están delante de Su Trono" (Ap 1:4),

Las Sagradas Escritura mencionan el nombre de solo tres: Miguel (Ap 12:7-9), Gabriel (Lc 1:11-20; 26-38) Rafael (Tobit 12:6, 15). Los nombres de los otros cuatro arcángeles (San Uriel, San Barachiel ó Baraquiel, San Jehudiel, Saeltiel) no aparecen en la la Biblia. Se encuentran en libros apócrifos de Enoc, el cuarto libro de Esdras y en la literatura rabínica. La Iglesia reconoce los nombres que se encuentran en las Sagradas Escrituras. Los demás nombres pueden tenerse como referencia pero, no son doctrina por la Iglesia ya que provienen de libros que no son parte del canon de la Sagrada Escritura.

Debemos tener cuidado con otros nombres dados a los ángeles, algunos de los cuales son de origen ocultista o de la Nueva Era.

Se recomienda rezar a los Siete Santos Arcángeles

A los arcángeles se les llama los siete magníficos.

Miguel: (Ap 12:7-9) "quien como Dios". Venció y expulsó a Satanás del cielo.




Gabriel: (Lc 1:11-20; 26-38) "el que gobierna o mensajero de Dios".

Rafael: (Tobit 12:6, 15) "el que cura o sana". El arcángel cercano a los hombres para aliviarlos en su dolor y sufrimiento.

Los siguientes no aparecen en la Biblia sino en otras escrituras antiguas de los judíos.

San Uriel Su nombre significa: "Fuego de Dios"

Se le representa con una espada en el jardín del Edén. Se lo considera al Arcángel puesto por el Padre Eterno a las puertas del Paraíso con su Espada de Fuego, Aquel que expulso a Adán y Eva.

Combate el espíritu de la ira, del odio y de la impaciencia, poniendo en el corazón las virtudes de la dulzura, benignidad, paciencia y mansedumbre. Con la dulzura y la paciencia vencemos y atamos al espíritu malvado. "Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso a vuestras almas" (Mateo 11,29).

San Uriel nos rodea con su corona ardiente de amor, de paciencia y de bondad. El cuida todos los lugares de las apariciones Marianas, enriqueciéndolos de gracias. Jesús afirmó en unas de sus revelaciones: "Cuando los ejércitos rojos avancen, ellos atravesarán tan solo al precio de la muerte y con la pérdida de sus vidas, el cinturón de fuego colocado delante de los lugares de las apariciones de mi Madre".

Pedimos a San Uriel, nos libre de caer en la pasión del odio, la ira y la impaciencia, y también nos proteja de personas malvadas, iracundas, nerviosas; y derrame en nuestro corazón y en el alma de los que nos rodean, el Amor, dulce, suave y sereno. (En la iconografía se representa a San Uriel mostrando su pecho y su corazón ardiente de Caridad).

Oración: "San Uriel rodéanos con el Cinturón de Fuego, ven en nuestra ayuda con tu Ejército Celestial. Y enséñanos a vivir y hacer como ha hecho Jesús, aquí en la tierra. Amén".

San Barachiel ó Baraquiel Su nombre significa: "Bendición de Dios"

Pedimos a San Barachiel, nos proteja de caer en la pereza, la indiferencia a las Cosas Santas, en la mortal tibieza; y liberen a las almas por las que rezamos, o nos rodean, del pecado capital de pereza y la mortal caída en la tibieza e indiferencia.

San Jehudiel Su Nombre significa: "Alabanza de Dios":

Pedimos a San Jehudiel, nos impida caer en envidias y celos, que exterminan toda serena paz del alma, y nos proteja de individuos obsesivos por los celos y con la pertinaz maldad de la envidia; y derrame en nuestras almas y en las de las personas que nos rodean, la fidelidad a la Ley de Dios y de la Iglesia, y la Obediencia a las Divinas Disposiciones.

Oración: "Santo Arcángel Jehudiel, fuerte ángel y gran opositor de los espíritus malignos, ven en nuestra ayuda con todo tu ejército angelical. Asístenos en la lucha contra los tremendos ataques del Infierno, que amenazan destruir a la Iglesia. Quita de nuestros corazones toda envidia y haz que el Decreto Divino llegue a ser para nosotros alabanza eterna y viviente en Dios. Amén".

San Saeltiel Su Nombre significa: "Plegaria a Dios":

Se lo representa con las manos juntas en oración profunda o con el incienso de adoración, representando así su unión gozosa con Dios;

Combate el espíritu de la intemperancia, la gula y del exceso en la bebida. La intemperancia lleva a toda clase de pecados y de delitos. Pedimos a San Saeltiel nos refrene a nosotros y ponga los límites a las personas de nuestra casa o conocidos o aquellos que deseamos convertir y socorrer con la caridad cristiana: de los vicios, de la embriaguez y el pecado capital de la gula, trocándolo en verdadero Gozo espiritual de vivir en Dios (en clima de Oración, el Estado de Gracia, en Unión con Dios).

Oración: "Santo Arcángel Sealtiel, ayúdanos con tus ángeles, enseñanos a rezar, como el Señor ha rezado y nos ha enseñado a rezar! Amén".

En la grandeza de las tareas confiadas a los siete arcángeles, nosotros podemos reconocer el poder que Dios les ha dado y la importancia de invocar su ayuda. Aquel que los honra, honra también a su Reina, a María Santísima, y obtienen una eficaz ayuda en la lucha contra los siete pecados capitales. Recemos a menudo siete Pater, Ave y Gloria en honor de los Santos Arcángeles. con la invocación:

"Vosotros Santos Ángeles, venid con Vuestros Ejércitos, mostrad a nosotros y a todos los hombres vuestra ayuda y vuestra fuerza, para que nuestro corazón se encienda en el Amor de Dios y de María, vuestra Reina, Amén".

Ángeles

Los Ángeles son la orden más inferior en la jerarquía angelical, y los más conocidos por los hombres. Son los que más están relacionados a los asuntos humanos. Dentro de la categoría de ángeles, hay muchos tipos de funciones. Son los ángeles de esta jerarquía los que son enviados como mensajeros ante los hombres.

Angelología

La angelología es la materia que estudia la doctrina de los ángeles, su origen y ministerio, así como el origen, caída y trabajo de Satanás y sus demonios.  

lunes, 26 de diciembre de 2011

Criaturas de la noche 2 parte


 

CARRU DE LA MUERTE

Carro que anda por los aires durante las noches asturianas, buscando muertos. Es negro, no se le ven los caballos, no lleva conductor y sobrevuela silenciosamente las casas de los moribundos.
Según otras versiones, el carru de la muerte consiste en un coche que viene por las noches a buscar vecinos. Lleva ruedas de corcho para que no se le sienta, es arrastrado por dos caballos y conducido por el alma de la última persona que falleció ese año en la parroquia. Se para ante la puerta de la casa de un vecino, llama un individuo a la puerta y dice "Salga Fulano, que aquí lo buscan": El aludido sale y entonces en ese momento lo meten en el carro y ya no se le vuelve a ver más...

EL DESTINO DEL ALMA

Cuando una persona está agonizando no es bueno mantener una vela encendida en su habitación, pues le prolongará la agonía. Tampoco es bueno taparlo con sábanas de cáñamo, pues dificultan la salida del alma y prolongan también por lo tanto la agonía.
Tras la muerte, el alma toma forma de paloma y sale por una de las ventanas de la casa, y es costumbre vaqueira poner velas encendidas en cada una de las ventanas, para que de esta manera el alma sepa por dónde va cuando abandona el cuerpo. En muchas aldeas asturianas se le tiene miedo reverencial al alma del difunto, y así en Bual, tras la defunción de un vecino, se sacan las vacas de los establos y se les aleja del pueblo para evitar que les de mal.
Una vez que ha salido del cuerpo, el alma se dirige al juicio particular ante el Señor, y tras la celebración de éste, vuelve al cuerpo hasta que se celebre el sepelio. En este sentido, si el entierro del difunto se retrasa por algún motivo (p.e. el cura no llega a tiempo), es porque el alma aún no ha llegado del juicio particular. Celebrado el funeral, el alma se despide del cuerpo, y si el cuerpo fue bueno en vida y el individuo alcanza la salvación las palabras del alma son dulcísimas, pero si el resultado ha sido la condenación, sus palabras están llenas de coraje y rencor. Son muchas las personas que han oído este diálogo fatal y que han quedado por ello aterrorizadas.
Tras el entierro definitivo del cuerpo, el alma inicia su viaje al paraíso, pero para ello habrá de atravesar antes el Río Jordán. En ciertas partes de Asturias se le deja al muerto en el sepulcro provisiones para que le sirvan en su viaje. Es el Jordán río turbulento, y las almas han de cruzarlo a nado. Mientras, en la otra orilla las almas de los bienaventurados animan al nadador en su travesía.
Y por fin, después de haber cruzado el Río Jordán el alma se encuentra ante sí el Paraíso, la Nueva Jerusalén celestial prometida por el Apocalipsis.

 

GUAXA

Con el nombre de guaxa se conoce a la bruja de pelo blanco con la cara arrugada y fea que entra por las noches en las casas chupándoles la sangre a los niños haciéndolos progresivamente empeorar hasta que mueren....y entonces los vecinos comentan ¡a esi nenu llevolu la guaxa!
Así, un niño que en un principio está rollizo y sano comienza a palidecer y adelgazar, lo cual asusta a sus padres, que por la noche hacen guardia para cazar a la guaxa. Una vez que la cazan, ésta dejará en paz al niño que recobrará su salud, y en algunos casos la guaxa se curará y se convertirá en una mujer normal si se le retuerce el dedo.

 

GÜESTIA, SANTA COMPAÑA

Procesión de almas en pena que deambulan por doquier, vestidas con sudarios blancos y portando huesos encendidos a modo de teas: Generalmente portan también un ataúd, en el cual aparece la imagen del próximo fallecido y son muchas las personas que se han encontrado a esta procesión y cuál es su sorpresa que en el ataúd se encontraba un familiar, un amigo o un vecino.
Cuando las campanas de la Iglesia de la parroquia marcan la medianoche, se abren las puertas del cementerio y la güestia sale de procesión por bosques y caminos: Se dirigen, canturreando fúnebremente, y agitando sus campanillas, a cumplir su misión, que es la de comunicar la muerte a todas aquellas desdichadas personas que en breve van a morir. A todos los atrevidos que se cruzan en su camino, les sacude una bofetada añadiendo ¡Andái de día que la noche ye mía! , pues la noche es para los muertos y el día para los vivos.
Pero no todo el mundo tiene la capacidad de verla y se dan casos en los cuales varias personas salen por la noche y sólo una de ellas es capaz de ver a la güestia. Y es que la güestia, la anunciadora de la muerte, sólo se aparece a determinadas personas...
Una vez que la fúnebre procesión llega a su destino, circunda entonces varias veces la casa del moribundo o bien, si se lo encuentra frente a frente, le entrega un hueso encendido. El infeliz, presa del pánico, lo coge, pensando que es una vela encendida: Posteriormente, cuando la procesión se marcha y las luces se desvanecen, se da cuenta de que lo que tiene realmente en la mano es un hueso sobre el cual arde una pequeña llama verdiclara, lo que es señal de que su final está cerca. Ahora bien, se puede evitar la muerte colocándose un escapulario al cuello y entregándole el hueso encendido a la güestia la noche siguiente. En otras ocasiones el cirio se transforma en un cadáver, en cuyo caso es necesario colocarle reliquias en el pecho para que desaparezca.
Cuando la güestia se nos acerca la única forma de librarse de ella es dibujar un cercu (círculo) en el suelo e introducirse en él, pues la güestia no podrá jamás atravesarlo. Dentro de este cercu se ha de dibujar la estrella de cinco puntas, también llamada pentalfa o signum Salomonis (sello de Salomón). Es un símbolo de indudable carácter mistérico, que aparece en lápidas y monedas de todas las épocas y del cual ya nos hablaba Beato de Liébana en el siglo VIII.
La güestia suele llevar a la cabeza una persona con el acetre del agua bendita y una cruz, y si hallan en la marcha a un infeliz, se lo larga y escapa como un relámpago, y tiene el infeliz que sustuirla en su puesto y encaminar a los difuntos hasta que la procesión encuentre otro sustituto. Mientras tanto habrá de cumplir con su cometido, ¡y pobre de él si se le ocurriera escapar o mirar hacia atrás!.